septiembre 29, 2009

DIMENSIONES; TIEMPO; ARCANOS DEL TAROT; LIBRO DE THOT; EL AJEDREZ DE LA VIDA; ¿UN FUTURO O VARIOS FUTUROS?; LA TEORIA DE LA RELATIVIDAD

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LAS DIMENSIONES DEL UNIVERSO Y EL PROBLEMA DEL TIEMPO.

El factor tiempo, considerado por los físicos como la cuarta dimensión, es indudablemente la medida que ordena en una línea los posibles fenómenos del plano físico. Es decir, salimos de nuestra casa en el segundo 123.890.456 a partir de un momento tomado arbitrariamente como instante 0, comimos el almuerzo ese día en el segundo 123.903.215, fuimos a pasear en el segundo 123.907.119, etc. Y no cabe duda de que esa medida es certera y precisa como parámetro objetivo, pues todos nuestros vecinos pueden comprobar, si nos han podido ver haciendo esas cosas, cada uno con su cronómetro, que para cada segundo indicado de esa sencilla escala lineal, la medida tomada por todos ellos es la misma. Así, para los materialistas, parece que nada se puede escapar a esa linealidad de la dimensión tiempo. Así se pensaba hasta Einstein en el mundo occidental, pero ya luego este concepto quedó caduco y se demostró teóricamente que si unos seres humanos viajaran en una hipotética nave espacial a velocidades altísimas por el cosmos, del orden de decenas de miles de kms. por segundo, al regresar a la Tierra comprobarían algo increíble. Para los viajeros del espacio, desplazándose a gran velocidad, el tiempo ha ido “más despacio” que para los otros seres humanos que se habían quedado en la Tierra. Así, si los viajeros hubieran estado 10 años fuera, a su vuelta a la Tierra, por nuestros calendarios “objetivos”, habrían pasado tanto años que muchos de los jóvenes familiares que habían dejado aquí ya podían haber muerto con edad avanzada. Entonces, ¿qué ha sucedido ?. ¿Qué misterio es éste?.

Ya las propias teorías físicas apuntan el hecho de que el registro del tiempo realizado por nuestros instrumentos cronométricos o, por los signos del paso del tiempo en nuestro cuerpo, no es absoluto, sino que depende ya de entrada de otras medidas propiamente físicas, como es la velocidad a la que se desplaza el cuerpo físico. Es decir, a mayor velocidad, el tiempo “camina” más despacio, hasta que a una velocidad hipotética cercana a la de la luz, el tiempo casi llegaría a pararse. En definitiva, la realidad ciertamente es más increíble que la propia ciencia-ficción. Pero para los esoteristas hay un punto que todavía la ciencia no ha tenido en cuenta y es la velocidad del pensamiento, la cual ellos conciben muchísimo mayor que la velocidad de la luz. También es conveniente meditar sobre el hecho de que la medida objetiva del tiempo lo es para lo físico, pero para la conciencia una hora objetiva puede registrarse como un segundo o como un día completo, dependiendo del estado psíquico y mental del individuo durante esa hora objetiva. Durante el sueño, por ejemplo, esa tercera parte de nuestra vida que permanecemos en el plano astral o psíquico, el tiempo está muy difuso, pues la conciencia de 8 horas de sueño puede confundirse con la de sólo una hora. En cambio, en ciertos estados de la mente muy conscientes (supraconscientes), como pueden lograrse con las técnicas de meditación, 10 minutos pueden llegar a dilatarse y hacerse tan llenos que pudieran parecer horas o, incluso, en ciertos dominios de la mente, el tiempo casi llega a detenerse.

Algo parecido pero en otro orden de cosas sucede en momentos de sufrimiento o de dolor, los cuales son en realidad para esa persona que sufre, de una “medida” muy diferente a la de otras personas que están en un estado normal. Es evidente, por tanto, que hay un tiempo físico objetivo, como también que existe una medida emocional, mental y espiritual del tiempo, la cual cada vez está más desligada del concepto de tiempo que nos resulta útil en el plano físico o material. Los constructores de las pirámides dejaron plasmada para casi una eternidad en sus obras su interpretación al respecto de éste asunto. Así, la base de la pirámide, ligada a lo material y concreto, tiene 4 lados iguales cuyos vértices pueden limitar los dos brazos de la cruz entre ellos. Ya sabemos que la cruz y también el cuadrado tienen relación con lo material, con el plano físico y con sus 4 dimensiones: 3 espaciales y una temporal. Pero según la pirámide gana en altura, piedra a piedra y esfuerzo a esfuerzo, las cuatro dimensiones tienen tendencia a acercarse hasta que, en el vértice superior o culminación de la pirámide, las cuatro dimensiones físicas (altura, anchura, profundidad y tiempo), se funden convergiendo en un solo punto. Este es solo uno de los enigmas sencillos de las pirámides.

En las pirámides americanas o en las pirámides truncadas egipcias, que tienen una pequeña área cuadrangular plana en el tope superior, se representa que para las posibilidades de la mente humana la fusión completa de las dimensiones no es posible, sino sólo un acercamiento por medio de facultades especiales. Así, en las pirámides de América el Mago se coloca en la meseta superior y allí realiza su operación con las fuerzas naturales, lógicamente mucho más cerca de la séptima dimensión o absoluto que aquellos que le acompañan y le observan desde otros puntos más abajo en la pirámide o situados ya en el suelo.

Ahora es fundamental aclarar que “adivinar” el futuro es un concepto supersticioso y no Iniciático. ¿Por qué?. Se ha dicho en el caso de la Astrología que ésta no adivina el futuro, sino que estudia científicamente ciclos. Un automóvil a doscientos kilómetros por hora no puede quedarse parado en seco en una milésima de segundo, ni siquiera estrellándose con una pared; ni tampoco puede cambiar de trayectoria haciendo un ángulo recto a esa misma velocidad como si describiera una esquina. Esto sucede también con el ser humano. Su cuerpo, su psiquis, su mente y su voluntad están sometidos a las leyes naturales, las cuales no puede saltarse. De ese modo, el futuro se conforma por dos parámetros, de los cuales uno se encuentra compuesto por los efectos de las causas generadas por nosotros en el pasado. Estos efectos ya están “en movimiento” y se han de manifestar en algún momento del llamado futuro, siempre y cuando no se hayan manifestado ya.El segundo parámetro son los sucesivos presentes o variaciones pequeñísimas (infinitesimales) que genera la voluntad humana momento a momento, pensamiento a pensamiento, de sentimiento en sentimiento y de acción en acción. De tal manera, a través de las causas conscientes que puede generar la voluntad en cada instante, los efectos de éstas pueden ser: el neutralizar aspectos desarmónicos del pasado o aumentarlos, por lo cual en este último caso el ser humano se va cerrando a sí mismo las puertas.

Pitágoras, Alto Maestro de la Antigüedad, explicaba este proceso a sus discípulos mediante su teorema (ver figura 1). La suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa, en un triángulo rectángulo.

Es decir, el llamado futuro se va conformando por dos factores:

-el primero, las causas generadas en el pasado, tanto armónicas como desarmónicas y tanto conscientes como inconscientes. Estas forman parte del pasado, pero sus efectos por ley de memoria universal se transmiten momento a momento hasta que son neutralizados (factor B).

-el segundo es el proceso de la voluntad en cada uno de los sucesivos “presentes” (factor A).

Por tanto, el trabajo momento a momento y conscientemente sobre nuestra vida va modificando gradualmente el futuro, haciendo que predomine el factor A sobre el B, hasta llegar a un triángulo equilibrado o equilátero, representación de la vía espiritual y consciente, con una armonía entre el Karma pasado (B), la voluntad presente (A) y el curso de los acontecimientos futuros.

Si predomina en el triángulo el lado A, quiere decir que la voluntad está realizando un esfuerzo excesivo, a la vez que el Karma (cadenas causa-efecto) pasado queda en un segundo plano. En el caso contrario, con un lado B mayor que el A, el ser humano está más dependiente de lo que ha hecho que de lo poco que está generando en el presente.

El equilibrio perfecto se logra con tres lados iguales, con un factor H de igual tamaño que A y B; es decir, simbolizando el hecho de que el llamado futuro puede ser modificado con cierta facilidad. Así, lo que se ha vivido, lo que se experimenta en el presente y lo que está en movimiento hacia el futuro están en sintonía armónica.

Existe aun una figura que es más perfecta, por lo que se le suele asimilar a lo divino, que es el triángulo equilátero. Podríamos decir que su perfección ya no es alcanzable por lo humano (ver en lámina 1).

Por supuesto que este es un tema a meditar, observar, experimentar e intuir. La lógica llega hasta un punto, pero es sólo la base del estudio.

Nos asombra comprobar que éste es uno de los secretos de las pirámides. Cada una de ellas posee cuatro lados que son triángulos y una base con forma cuadrada. Los cuatro triángulos nos hablan de que el mencionado principio se manifiesta en el elemento tierra, el agua, el aire y el fuego. Así se vence la cruz de la materia (cuadrado de la base) y se asciende hacia lo absoluto (vértice de la pirámide).

LAS COMBINACIONES DE LOS ARCANOS DEL TAROT.

Tan sólo todas las posibles combinaciones de los 22 Arcanos Mayores del Tarot suman la escalofriante cifra de 1.177.321.905.343.428.940.313, sin tener en cuenta los 56 Arcanos Menores. Lógicamente esta enorme cifra de situaciones y experiencias posibles sólo puede ser abarcada por la mente cósmica universal, pues la mente humana hoy por hoy tiene unos límites bastante menores.

Cada Arcano o clave del Tarot, así como varios de estos en combinación, concretizan en cuanto a causa y efectos una situación, experiencia o estado interno humano. Sería algo así como un lenguaje informático universal que pudiera aproximarse con bastante exactitud a todos los posibles estados físicos, emocionales, mentales y de la conciencia del ser humano, junto a su interrelación con el ambiente. Dicho de otra manera, así como la tabla periódica de los elementos sienta la base de los elementos de la materia para, a partir de ahí, edificarse la ciencia de la química o las combinaciones de los elementos, así los arcanos del Tarot son las piezas básicas de un gran puzzle que es la organización del universo. Pero no sólo lo son de los elementos visibles, sino de los hilos invisibles que rigen la vida manifestada.

LIBRO DE THOT.

Como ya se ha dado a entender, el Tarot no es un juego de cartas, sino un libro de sabiduría universal, la Llave de Plata de las ciencias espirituales. Las páginas de ese libro pueden colocarse en distintos órdenes y para cada una de esas disposiciones tiene una interpretación distinta. La cuestión es ahora ver si la disposición supuestamente azarosa que tomen esas páginas del libro de Thot en una consulta precisa está en relación con experiencias y estados internos reales, así como el porqué de esa sintonía si la hubiera.

Se dice que “no se mueve la hoja de un árbol en el universo sin que se entere el resto”.

Es necesario un estado de receptividad en el momento de la consulta, pero previamente es preciso “poner nuestras partículas mentales en movimiento” para hacer la pregunta lo más concreta posible. Así, un estado mental previo a la consulta y caracterizado por el esfuerzo y el discernimiento, provoca por polaridad que la respuesta se manifieste -por ley de mente universal- a través de un elemento físico de suficiente envergadura, como son las láminas del Tarot. Los materialistas tienen el vicio de pensar que la vida es azarosa y que la naturaleza es algo que se corta, se ensaya, se experimenta y se domina si es posible, pero que de por sí no tiene un plan global que la dirija con un fin. Sólo para las religiones esta idea es asimilable, pero siempre como creencia o dogma. En una línea científico-espiritual, en cambio, esa organización total del universo es susceptible de estudiarse, pues el universo se encuentra regido por leyes y las leyes conforman como conjunto la mente cósmica. Por eso podemos afirmar que ” a Dios se le ha pedido, a Dios se le ha adorado, pero a Dios no se le ha estudiado, mas ha llegado el tiempo de estudiar a Dios”.Es una sentencia profunda que merece ahondar en ella. Para las ciencias espirituales, en el momento en que la mente del consultante se coloca en el estado preciso y, por supuesto, ajeno a intereses particulares o mezquinos se genera, por el estado vibratorio (ley de vibración) mental (ley del universo mental), una polarización (ley de dualidad) de la que surge una chispa (ley de generación), que manifiesta una correspondencia (ley de correspondencia) entre el estado “de lo de arriba” y la colocación supuestamente azarosa de las páginas del libro de Thot.

La mente y la conciencia humana pueden ahondar y leer en la mente cósmica universal, fuera de folklorismos, comercialismos del espíritu y obscurantismos. Ahora, para ello es necesario respetar ciertas leyes. Por este motivo es conveniente que sobre todo el principiante use el libro de Thot como sistema de maduración personal y reflexión en primera instancia, para luego ejercitar su mente y su intuición en una consulta personal y privada del libro de Thot. El jugar a “adivinar” el futuro a otros puede dar algunas sorpresas desagradables, pues téngase en cuenta que este instrumento de sabiduría era utilizado en la antigüedad por los Maestros con prudencia y no como simple juego de salón o de saltarse la barrera del tiempo. Para la consulta en relación con otra persona hay que esperar un poco e ir con conocimiento de causa. Como chiste sirva mencionar el refrán popular “no te metas a brujo sin conocer las hierbas”.

En fin, en la antigüedad el médico era también el psicólogo, el astrólogo, el gobernante, el terapeuta, el consejero, el sabio, etc. No profanemos esa línea con prácticas de tercera fila, sino consigamos la elevación mental suficiente, que es la que nos va a dar la protección natural ante cualquier inconveniente. Igual que hay escudos físicos también hay escudos mentales y uno de los más importantes es la humildad junto a la prudencia. Es uno de los principios básicos de la Magia o física de la conciencia.

EL AJEDREZ DE LA VIDA.

Pongamos hilo a nuestra imaginación.

En cada momento de la vida hay varias “puertas” a elegir, unas veces abundantes y en ocasiones escasas; a veces anchas y otras estrechas, etc. Nunca hay un determinismo absoluto, por muy poco que haga la persona por salir adelante, pero lo que sí es cierto es que una vez que elegimos una puerta y, por tanto una ruta, otras puertas diferentes se abren ante nosotros. Algunas se han dejado atrás y ya no se vuelven a presentar. Es decir, si la persona elige una vía, por ejemplo la política, su decisión le lleva a abandonar otras puertas que son excluyentes respecto a la opción de dedicarse a la política. Dentro de la vía política existen muchísimas opciones y algunas son excluyentes entre sí. Y no sólo me refiero a diferentes opciones ideológicas, sino a la ética y los valores que, en la práctica, es donde se puede ver qué categoría tienen.

El venderse una vez por dinero abre varias puertas más y más “apetitosas” en la misma línea. Si se vuelve a elegir la opción del soborno o del chantaje, otras vías irreconciliables con ésta se pierden casi definitivamente, por lo menos durante largo tiempo. De tal modo, el ajedrez de la vida continúa, pero ni sus fichas, ni sus jugadas ni sus derroteros son infinitos. Los antiguos representaban la ley del karma por una serpiente que se muerde la cola, llamada Ouroboros. Tarde o temprano nos encontramos frente a nosotros mismos tal como hemos sido, como somos y tal como queremos ser en adelante. El universo se desarrolla en espiral y el regreso sobre uno mismo se produce en una octava superior de conciencia. Si no, el hombre jamás podría descubrir lo trascendente de lo cotidiano; si no fuera así, las parejas siempre se aburrirían pronto de ver tantas veces la misma cara y, si el universo no se desarrollara en espiral, pasar durante tres cuartos de una vida diariamente por la misma calle generaría un verdadero hastío vital que conduciría siempre a la autodestrucción.

COMO INTERPRETAR LA SABIDURIA DEL LIBRO DE THOT.

Tanto la Llave de Oro (Astrología) como la Llave de Plata se basan siempre en el hecho de que el ser humano ha de descubrir su ser interno en todas sus consecuencias y que, para ello, necesita ejercer su voluntad para contrarrestar las disonancias con las fuerzas cósmicas.

Lo anterior quiere decir que en la práctica profana de la astrología y el tarot (con minúsculas), aparte de la tendencia adivinatoria existe otra bien marcada, que es la pasividad. Dicho de otra manera, la gente va a los barajeros y horoscoperos para saber cuál va a ser su futuro y, por ello, decirle que tal futuro depende de sí mismos quizás no sea tan popular, pero lo va a ser porque “el gran descubrimiento de la Era del Aquarius va a ser el hallazgo del Hombre Trascendental“. Cada vez más el ser humano tiene la imperiosa necesidad de entroncarse consigo mismo y tomar las riendas de su vida de acuerdo a un orden cósmico. Por ello y progresivamente se va a ir imponiendo la idea de que las ciencias esotéricas tradicionales han de servir en un mejoramiento humano concreto y para tener útiles herramientas que logren una mayor felicidad, plenitud y libertad. Pretender estudiar astrología y tarot para “torear” o esquivar el decurso natural de la vida es de necios. Pero sí es de sabios ayudarnos de la Astrología y el Tarot para penetrar más y mejor en nosotros y en los secretos de la naturaleza.

¿UN FUTURO O VARIOS FUTUROS?.

Diríamos que el futuro está en movimiento pero, ¿por qué?. Pues sencillamente porque cada instante presente varía la interrelación pasado-presente, que es la que determina el futuro (la hipotenusa).

Ya habíamos estudiado que mediante el esfuerzo instante a instante se va generando un cambio progresivo e infinitesimal de la línea o trayectoria de la vida. Así, el futuro está en movimiento en tanto en cuanto éste se conforma a partir de los efectos generados en el pasado y de los infinitos e infinitesimales “presentes” que se suceden momento a momento. Y como conclusión, lo único que puede variar sustancialmente el decurso de los efectos generados en el pasado, es la ley del esfuerzo o de progresión por el trabajo: “el que trabaja se lo gana”.

En realidad, lo único que existe es el momento presente y cada instante presente, pero hay quien dice que: “pasamos casi la mitad de nuestra vida pensando en el pasado y la otra mitad en el futuro”. Observémonos para ver si esto es así. En cada instante presente, el cual en un estado mental superior es eterno-presente, confluyen las experiencias pasadas, así como las inclinaciones y las expectativas hacia el futuro. En realidad, casi habría que buscar otras palabras para definir la idea, porque ni el pasado ha pasado -sino que está presente- ni el futuro es algo desligado del momento actual, a la vez que es posible acceder a él. Es factible llegar al futuro incluso desde la perspectiva científica. Veámoslo profundizando un poco más en la teoría de la relatividad de Einstein.

LA TEORIA DE LA RELATIVIDAD.

El trabajo de Einstein es una teoría del espacio, del tiempo y del movimiento, la cual cuenta con 80 años de éxitos, durante los cuales ni un solo experimento ha dejado de respetar las predicciones de la teoría de la relatividad.

Con la Teoría Especial de la Relatividad, publicada en 1905, la suposición de que el tiempo era absoluto y universal cayó, pues Einstein demostró que el tiempo es elástico y se puede contraer o dilatar con el movimiento. Cada observador transporta su propia escala personal de tiempo, la cual no tiene por qué concordar con la de otros observadores. A partir de esto, todos viajamos en el tiempo en dirección al futuro, pero unos pueden llegar antes y otros después por ejemplo al año 2.000.

El viajero en el espacio a una velocidad cercana a la de la luz, puede llegar al año 2.000 en un solo año. Así, al llegar a la Tierra para él sólo ha transcurrido un año, pero para los terrestres han pasado más de 10. El movimiento rapidísimo del astronauta ha hecho que su escala de tiempo, por decirlo así, se espaciara, de tal manera que mientras en la Tierra se viven diez segundos, él sólo ha experimentado en la nave 1 segundo; y, en lo que sobre la Tierra han sucedido 10 años, el astronauta sólo ha visto pasar por su reloj 365 días o un año. Es asombroso, pero está demostrado.

Es decir, a mayor velocidad, mayor dilatación del tiempo. Así, un solo segundo en la nave espacial equivale a 10 segundos en la Tierra. Lógicamente hablamos de un hipotético cohete, pues las velocidades que alcanzan los actuales sólo permiten registrar, con relojes atómicos de alta precisión, pequeñas dilaciones o retardos en el tiempo. Cuanto más nos acercamos a la velocidad de la luz, mayores son los alargamientos de la escala temporal. De acuerdo a la teoría de la relatividad, un objeto temporal no puede romper la barrera de la velocidad de la luz, lo cual tendría el efecto de invertir el curso del tiempo: el tiempo hacia atrás.

En los grandes aceleradores de partículas es posible “alargar la vida” de partículas subatómicas como los muones, que normalmente viven sólo un microsegundo o millonésima de segundo. En cambio, al girar a velocidades próximas a la de la luz dentro del acelerador, pueden durar docenas de veces más. Efectos igual de extraordinarios afectan al espacio, el cual es también elástico. Cuando el tiempo se dilata, el espacio se comprime o se hace más pequeño. Si pasáramos en un tren a velocidades altísimas frente a una estación, el reloj de la estación iría ligeramente adelantado con respecto al del tren. En compensación, el tren parecería para el observador de la estación más pequeño que para los propios viajeros del ferrocarril.

Las distorsiones mutuas del espacio y el tiempo se pueden interpretar como una conversión del espacio (que se contrae) en tiempo (que se dilata). Sin embargo, un segundo de tiempo equivale a una enorme cantidad de espacio: alrededor de 300.000 kms. para ser más exactos.

Einstein fue más allá y generalizó su teoría para incluir los efectos de la gravedad. En su Teoría General de la Relatividad, la gravedad no es una fuerza, sino una deformación de la geometría del espacio-tiempo. En esta teoría el espacio-tiempo no es plano y no obedece a los postulados generales de la geometría euclidiana, sino que es curvo o distorsionado, con deformaciones tanto del tiempo como del espacio.

Ya los instrumentos modernos supersensibles han comprobado la distorsión del espacio comentada, así como distintas deformaciones del tiempo, entre ellas las que produce el campo gravitatorio terrestre. Si colocáramos un reloj inmóvil fuera del campo gravitatorio terrestre, en él el tiempo correría más deprisa y se adelantaría respecto a otro cronómetro colocado sobre la superficie de la Tierra. Cuanto más fuerte es la gravedad, más se dilata el tiempo, al igual que sucedía con los cuerpos a altas velocidades. Hay estrellas donde el poder de la gravedad es tan fuerte que el tiempo se retrasa muchísimo con respecto a nosotros.

En síntesis, antes el tiempo se consideraba algo absoluto, fijo y universal, independiente de los cuerpos materiales y los observadores. Hoy, se considera al tiempo como algo dinámico, no siendo absoluto el ritmo de los relojes, sino relativo al estado de movimiento o a la situación gravitacional del observador.

Es interesante comprender que el hecho de que algo sea relativo no quiere decir que eso no exista. Por ejemplo, el reloj de la nave espacial hipotética iría más despacio que el reloj de la Tierra pero, con respecto al propio astronauta, el reloj de su nave va al compás de su envejecimiento biológico, por ejemplo, o de su conciencia personal (subjetiva) de la duración del tiempo. Así, si él ha estado viajando a altas velocidades durante diez años de la nave, su organismo ha envejecido también diez años y su conciencia subjetiva del tiempo también ha sido de los mismos 10 años. Esto es así aunque en la tierra los relojes hayan caminado 100 años (10 x 10 años) y los organismos hayan envejecido igualmente 100 años.

Si el astronauta hubiera dejado un hermano mellizo de él aquí en la Tierra, el primero podía haberse preguntado en un momento: ¿qué estará haciendo ahora mi hermano gemelo?. Sin embargo, el desajuste de sus escalas temporales haría que el concepto “ahora” de acuerdo al reloj del cohete, fuera un momento totalmente diferente según los relojes de la Tierra. Por tanto, no existe un momento “presente” universal. Para nosotros corrientemente el pasado y el futuro ya no existen, ya que sólo un instante de la realidad puede ocurrir a la vez. La teoría de la relatividad dice que pasado, presente y futuro son igualmente reales, puesto que el pasado para una persona puede ser el presente para otra y el futuro de una tercera; es por lo que pasado, presente y futuro son reales.

Para los físicos el pasado y el futuro están, han estado y seguirán estando ahí. El tiempo se extiende como parte del espacio-tiempo, una estructura en cuatro dimensiones. Pero nuestra percepción psicológica del tiempo es muy diferente a este modelo, pues para nosotros el paso del tiempo es uno de los aspectos fundamentales de nuestra experiencia. Para Paul Davies, profesor de matemáticas y catedrático de física teórica, autor entre otros del libro “Dios y la nueva física”, el secreto de la mente sólo será resuelto cuando entendamos el secreto del tiempo.

Einstein, por otro lado, escribió: “debemos aceptar la idea de que el tiempo subjetivo con su énfasis en el ahora no tiene ningún significado objetivo…la distinción entre pasado, presente y futuro es solamente una ilusión, aunque persistente.”

Aunque pudiera parecer lo contrario, el hecho de que para la física moderna el espacio-tiempo está ya todo desplegado como un mapa y los distintos sucesos corresponden a puntos de ese mapa, no afecta para nada al libre arbitrio o al determinismo, por varios motivos.

En primer lugar, el hecho de que los acontecimientos estén ya extendidos en el tiempo, no significa que entre ellos haya rígidos vínculos de causa y efecto y que un suceso lleve necesariamente a otro posterior.

En segundo lugar, para que la voluntad humana pueda ejercerse es imprescindible un mundo con una cierta dosis de determinismo pues, si no, no se podrían establecer cadenas de causa-efecto, es decir, en un Universo del todo no determinista suceden cosas sin ninguna causa. En ese caso, ¿cómo podemos ser responsables de nuestros actos si estos no están causados por nosotros?.

CONCLUSIONES.

Habrá usted podido observar que todavía desde el punto de vista científico no hay nada definitivo y sólo aproximaciones, pero no cabe duda de que las teorías de Einstein confirman muchos de los aspectos de las ciencias tradicionales. Gracias a su teoría se ha demostrado que el tiempo no es algo rígido, inalcanzable e inalterable, pues hasta incluso los viajes a través del tiempo son algo posible teóricamente de acuerdo a la teoría de la relatividad. Einstein demostró, así como los experimentos realizados desde entonces, que el llamado futuro es alcanzable, no digamos ya mentalmente, sino en presencia física al viajar a altísimas velocidades. Entonces se produce una dilatación del tiempo y por tanto un aceleramiento de los acontecimientos, relativamente, en el planeta Tierra o en otro punto que se desplaza más despacio.

Por tanto, ya en la cuarta dimensión el factor tiempo es elástico y susceptible de ser usado como un instrumento más de la naturaleza.

Ahora veamos qué postula el esoterismo acerca de la cuarta dimensión, la quinta, la sexta y la séptima.1.9. DE LA CUARTA DIMENSION EN ADELANTE.

Por ley de conjunto de conjuntos, en el espacio un punto es lo más pequeño. Un conjunto de puntos forma una línea; un conjunto de líneas forma un plano y un conjunto de planos lleva a un cuerpo tridimensional. Gracias a la cuarta dimensión tiempo es posible que existan varios cuerpos de tres dimensiones en un mismo espacio. Por ejemplo, en un cubo de madera hay infinitas figuras y cuerpos imaginables, los cuales se pueden manifestar en diferentes momentos del tiempo. Primero podemos esculpir un busto de Einstein, luego es posible prensar la madera o, con un proceso similar, volver a tallar el busto de una mujer; por el mismo proceso más adelante se da forma a un tótem. Por ello, en ese trozo de madera están todas las formas que nuestra mente puede concebir. Por tanto, la cuarta dimensión es mitad mental y mitad física, y cada uno de nosotros es mitad mental y mitad físico. Un pensamiento de los planos superiores se hace realidad física en virtud de la cuarta dimensión, según la cual estamos separados en apariencia, pero unidos en esencia. La quinta dimensión es sólo mental. Todos tendemos a idealizar algo. En la quinta dimensión todo es mental y al pensar algo lo hacemos una perfecta realidad. Algunos aspectos del plano mental se manifiestan en el plano físico, pero las cosas mentales de los planos mentales se adquieren y se viven mentalmente. Así, podemos decir “la figura de la estatua se estremeció de angustia viendo aquello”, “el viento canta una dulce melodía”, “sus ojos son el océano”, “la campana gime”, etc. y, como dice el Dr. José Manuel Estrada, ” a través de la quinta dimensión los poetas penetran en las verdades sublimes y extraen bellezas profundas de la mente cósmica en virtud del desarrollo mental del hombre: el SEXTO SENTIDO“…”Es así cuando observamos que un poeta se acerca a una mujer y le dice “tus ojos son dos trozos de misterio”…Entonces observamos que el hombre es capaz de todo, de convertir el misterio en algo que puede cortarse y convertir la mirada de una mujer en ese sólido; podríamos decir, que en realidad es casi imposible hacerlo y, sin embargo, el hombre puede hacerlo”. El ser humano es algo más que su cuerpo, que se mueve de un lado a otro, siendo algo mucho más sutil y abstracto. Si en virtud de la cuarta dimensión todos los objetos pueden estar dentro de un mismo espacio, físicamente en momentos distintos y mentalmente de forma simultánea, de acuerdo a la quinta dimensión, todas las cosas son una misma. La sexta dimensión es la ubicuidad, definida como la facultad de estar en todas partes a la vez. En virtud de la sexta dimensión algo que está aquí está en el Sol, en el Macrocosmos y en todas partes. Lo que está ocurriendo en un momento determinado aquí, siempre ha ocurrido y siempre estará ocurriendo. Así, en contacto con esa sexta dimensión, el verdadero clarividente ve las cosas antes y después de ocurrir. El hombre es un planeta, un árbol, una montaña y a la vez un ser humano. “No existe el vacío, lo cual es asunto de apreciación por medio de la LEY DE LA RELATIVIDAD.” La séptima dimensión es la reintegración al Absoluto.

ESOTERISMO PROFUNDO DE LA PALABRA TARO.

El TARO es el libro de los libros y el summum de la representación esotérica. El Taro, el cual se escribe a veces impropiamente Tarot, es la síntesis de la base original de todas las religiones. Estaba grabado sobre láminas de oro y contenía el alfabeto de los Magos (Maestros), los signos del zodíaco, los planetas, etc. Se encontraba conservado y guardado en el templo y sus claves adivinatorias no se revelaban más que a los que llegaban a los más altos grados del sacerdocio de Isis y bajo pena de muerte para los que revelaran los misteriosos arcanos…

Por ello es pintoresco lo de “echar las cartas”, sin el conocimiento y la realización suficiente al respecto. Papus señala que el Taro es el libro más antiguo del mundo, pero para el uso exclusivo de los Iniciados.

Según Charles Lancelin, las figuras del Taro se encuentran también en los Vedas, libros antiguos de la India, llevándonos hasta el ciclo de RAM o Rama, cuyos discípulos a través de los tiempos fueron Fo-Hi en la China, Jeshous Krishna en la India, Ormuz en Persia, Thot en Egipto, Orphaskad en Caldea y Enoch entre los hebreos. Estas láminas, citadas con el nombre de Tora en la Kabbalah judía, se encuentran en forma de síntesis en el Apocalipsis, el cual no es más que una derivación del Asclepios de Hermes; San Agustín las conocía y hace referencia a ellas en una carta dirigida a su madre; Gregorio VII las hizo traducir en las tablillas de Enoch; el conocimiento de ellas fue el crimen de los Templarios y, posteriormente, uno de ellos, Guillermo Postel, en el siglo XVI volvió a encontrar en Bizancio las claves herméticas, que un siglo después reconstruyeron dos de los más grandes sabios de la época: el jesuita Kircher y el astrólogo Ruggieri.

El Taro ha sido en todas las épocas uno de los vehículos principales de la Tradición Iniciática y su origen se pierde en la más remota antigüedad. Sus gráficas resumen todas las teorías, sus símbolos representan poderosas enseñanzas y su juego da el mecanismo de todas las combinaciones esotéricas. Veamos ahora el significado de cada letra por separado de la palabra TARO:

A: es el Alfa, el principio; representa el fuego, el agni de los hindúes, el fuego interno y está simbolizado por las Salamandras, entidades del mismo elemento.

R: es la vibración sonora más fuerte en el alfabeto. Representa el elemento aire, que sirve de medio y ayuda a la evolución. Sus entidades son las Sílfides.

O: es la Omega, el fin; representa el agua y son las Ondinas las que caracterizan a este elemento.

T: Es la Tau, el resultado, representado por el elemento sólido, la tierra cuyos espíritus protectores son los Gnomos. Cada una de las combinaciones de la palabra TARO, formando a su vez otras palabras, tiene su significado y enseñanza.

TORA: es la ley de evolución y una palabra hebrea.

ORAT: es el lenguaje, el Verbo, del latín oratio.

RATO: es la realización del latín ratus: el que realiza.

ATOR: es Athor o Athys, divinidad iniciática egipcia.

Así tenemos: EL VERBO SE REALIZA POR LA LEY DE ATHOR. El Verbo es aquel elemento del lenguaje que expresa acción y, al hablar del VERBO con mayúsculas, nos referimos a la voluntad divina o de las leyes superiores. Véase el comienzo del Evangelio según San Juan, el libro más esotérico de los cuatro por la relación entre Juan y Escorpión (el Aguila), el signo del misticismo profundo y las verdades ocultas:

“En el principio era el Verbo

y el Verbo estaba frente a Dios

y el Verbo era DIOS”

Es decir, la voluntad de las leyes a las que hemos llamado el Plan Cósmico, se manifiesta a través de la Ley de Athor, del Tao de los chinos, del Dharma de los budistas, de la Tora de los hebreos, del Sendero del Cristo, etc.

Pasemos a la siguiente interpretación:

ROTA: es la Rueda del Devenir.

OTAR: es escuchar, del griego otarion, orejita.

TARO: es el Destino y sus 22 Arcanos.

AROT: es trabajar (esfuerzo espiritual y de la conciencia), del griego arotos, labor.

Obtenemos pues esta vez: VIGILA ATENTAMENTE LA RUEDA DEL DESTINO Y TRABAJA…

Se trata de aprender a no volverse contra las leyes de la naturaleza, así como a trabajar en la Realización y la Transmutación ya que el que quiere, ¡puede!. Será necesario seguir las reglas del equilibrio, de la Tradición, perfeccionarse, instruirse, iniciarse… Es preciso saber el decurso de los acontecimientos marcados por los ritmos cósmicos (la Astrología), conocer las predisposiciones personales, las influencias planetarias, la Rueda de los destinos, y siempre trabajar firmemente…

Los libros pueden destruirse, pero las canciones y el folklore, los juegos de cartas, las leyendas, los cuentos infantiles, etc. siguen transmitiendo grandes verdades accesibles para el que conoce y ha realizado en cierta medida lo que marcan los símbolos.

El Taro no es únicamente un juego de cartas, sino que lejos de ser un sistema adivinatorio como muchos lo han convertido, es sobre todo en método arqueométrico (Arqueometría, arqueo-metría, medida antigua).

El Taro, empleado en Egipto como método de enseñanza gráfico, es un sistema perfecto de enseñanza sin palabras: bastaba al Maestro enseñar a su discípulo algunos Arcanos para que éste, al tanto de las correspondencias, comprendiera toda una filosofía y todo un lenguaje que su Maestro quería que poseyera. Una lámina es entonces como una clave y, el discípulo meditando en ella algún tiempo, encuentra una enseñanza vital y valiosísima para él.

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