agosto 27, 2009

PoéTiCa del FueGo; CRíTiCa aL PSiCoaNaLiSTa;

Publicado en Belleza, Metalingúistica, Palabras ardientes a 1:10 pm por Autor

Cómo no…. La BELLEZA DEL FUEGO

florfuego

Gastón BACHELARD
Fragmentos de una poética del fuego
Ed. Paidós, Bs. As., 1992

Hay bellezas específicas que nacen del lenguaje, a través del lenguaje, por el lenguaje. Pensándolo bien, el estudio sistemático de la imaginación literaria tiene para nosotros una ventaja: la de que, al reducir nuestro problema, lo hemos precisado. Estamos, por cierto, frente a una imaginación ofrecida con toda sencillez, en la más simple de las intimidades, la de un libro y su lector. La imaginación literaria es el objeto estético que ofrece el literato amigo de los libros. La imagen poética puede caracterizarse como un vinculo directo de un alma a otra, como un contacto de dos seres felices de hablar y de oir, en esa renovación del lenguaje que es una palabra nueva.

La imagen literaria  debe ser in-genua. Tiene, de este modo, la gloria de ser efímera, piscológicamente efímera. Renueva el lenguaje embelleciéndolo. Al leer a los poetas uno se adhiere a ese embellecimiento del lenguaje, a falta de tener el placer de crearlo.
Era entonces para nosotros un buen método abordar el problema más específico de la imaginación literaria: el problema de la expresión poética. Al considerar las imágenes poéticas del fuego tenemos una posibilidad más. Puesto que abordamos el estudio del lenguaje inflamado de un lenguaje que sobrepasa la voluntad del ornamento para alcanzar, alguna vez, la belleza agresiva. En el discurso inflamado, la expresión siempre sobrepasa al pensamiento. Al analizarlo desentrañaremos la psicología del exceso. Todo el psiquismo es arrastrado por imágenes excesivas. Las imágenes del fuego tienen una acción dinámica y la imaginación dinámica es un dinamismo del psquismo. Esa franja de exceso que colorea imágenes literarias nos revela una realidad psicológica que deberemos poner en evidencia.
Al iniciar así el estudio de la estructura y el dinamismo del lenguaje poblado de imágenes, al estudiar con las imágenes literarias, la voluntad que se adueña de la palabra, me fui percatando lentamente, áridamente, de que la imagen literaria tiene un valor propio y directo, de que no es sólo una manera de expresar pensamientos, de traducir, en palabras bien dispuestas, placeres sensibles. Y es así como he llegado a entrever los gérmenes de una ontología poética en cada imagen literaria un poco nueva.

Con la imagen poética, uno puede aprehender el momento en que el lenguaje quiere ser escrito. Cuando se conoce la felicidad de escribir,

a ella es preciso entregarse, cuerpo y alma, mano y obra. George Sand lo sabía bien cuando decía: “De nada vale al pensar al escribir; el pensamiento y la palabra se llevan mal”. La escritura es, de alguna manera, una dimensión que desploma la palabra. La imagen literaria es un verdadero relieve por encima del lenguaje hablado,del lenguaje sometido a la servidumbre de la significación. ¿Un relieve? Más aún: el valor poético consolida las trascendencias que podrían parecer simples retoños de la fantasía. Cuando se vive esa consolidación de la imagen literaria, de jueguetona que era, se convierte en imagen poética, uno se convence de que la Poesía es un reino del lenguaje. El reino Poético no está más en relación con el Reino de la significación: se sitúa por encima de las oscilaciones del significante y el significado que el psicoanalista, a causa de su oficio de esclarecedor de enigmas, debe medir. A veces la imaginación poetica violenta la significación. Los surrealistas proporcionan muchos ejemplos de esta violencia. Había allí una necesidad polémica para provocar la libertad de imaginar. Pero ahora que la poesía ha conquistado su derecho a la verticalidad, una simple exaltación del lenguje nos da esta libertad.

No se recibe, en verdad, comunicación de una imagen poética si no se acepta esta imagen ocmo una exaltación psíquica particular, como una metamorfosis del ser de la Palabra. Una filosofía del Reino poético debería pues sugerir una doble elevación del ser: por encima de la realidad ususal de los objetos, y por encima de la realidad psicológica de lo vivido de la realidad ordinaria.
Contra tales relieves psicológicos y metafísicos, la crítica es fácil. (…) Se nos objetará que al evocar para el lenguaje un reino Poético en el que abandonamos las obligaciones del lenguaje cotidiano, huimos dos veces fuera del ser: fuera del ser del mundo, fuera del ser de nuestro propio vivir. Los filósofos del Ser, los filósofos “ontológicos” se convencen muy fácilmente de la permanencia del ser en todos los modos del ser. Se ocupan del ser hasta en las brumas del ser. Apenas nacidos, existen. Y la realidad del mundo es para ellos una garantía inmediata de su propia existencia en el mundo. Por lo tanto, toda expresión hablada sólo puede ser un eco de una sonoridad natural del ser, de su ser. Los filósofos del ser manifiestan el mundo y manifiestan su ser en un solo y mismo lenguaje. Y siempre el ser, un ser, los seres son una garantía de la Palabra. El ser de la palabra no es más que una forma del Ser. La Palabra jamás conquista una autonomía. Es siempre un instrumento. En la mejor hipótesis, es un grito civilizador. Existe siempre, en el ser de una palabra, un ser antes de su ser; la palabra “expresa”. El ser de su expresión no es más que un ser delegado, un “modo” del ser que habla.

En verdad, el dinamismo de las palabras inflamadas -las imágenes poéticas que nacen en el recinto de la palabra-, un dinamismo semejante responde por el movimiento, por la explosion, a los partidarios del lenguaje estabilizado. Si pudiéramos hacer sentir a continuación que en la imagen poética arde un exceso de vida, un exceso de palabras, habríamos probado, detalle por detalle, que tiene sentido hablar de un lenguaje caldeado, fogón de palabras indisciplinadas donde se consume el ser, en una ambición casi alocada por promover un ser-más, un más que ser.

Uno de los leitmotiv de la fenomenología aplicada es la determinación, en primera conciencia, de las “experiencias vividas”. Lo que uno mismo vive, en si mismo,  tiene -se piensa- un privilegio de clara conciencia. Pero a menudo esta determinación de una conciencia de lo vivido dice demasiadas cosas en una sola palabra. La palabra “vivido” sobrevalora muy fuertemente una experiencia que, como toda experiencia debe afinarse en incesantes análisis.
Bajo la pluma de los filósofos de nuestro tiempo, la palabra “vivido” es, a menudo, una palabra que reivindica. Se la escribe entonces contra otros filósofos de los que se juzga con cierto apresuramiento que no aborda lo “vivido”, que se contentan con un juego fácil de abstracciones, que eluden “la existencia” para consagrarse al “pensamiento”. El problema no nos parece tan simple, y puesto que nosotros mismos utilizamos la palabra “vivido”, cargada tan a menudo de sentido existencialista, no es preciso explicarnos. ¿Como creen en efecto, que se tiene la vida, toda la vida, la vida en profundidad, en un acontecimiento pasajero, en la intensidad relativa de una eleccion psiquica excepcional? Lo vivido conserva la marca de lo efimero si no puede ser revivido. Y ¿como no incorporar con lo vivido la mas grande de las indisciplinas que es lo vivido imaginativamente? Lo vivido humano, la realidad del ser humano, es un factor de un ser imaginario. Deberemos probar que una poética de la vida vive la vida reviviéndola, intensificándola, desligándola de la naturaleza, de la pobre y monótona naturaleza, pasando de la realidad al valor y, suprema acción de la poesía, pasando del valor respecto de mí al valor respecto de las almas afines aptas para la valoraización por lo poético.

Por otra parte, ¿quién vive su vida, quién vive la vida natural en su amplitud y su diversidad? La vida natural se vive en nosotros sin nosotros. Si se la vive bien, la consecuencia es que se la expresa mal. En nosotros la vida no es un objeto que podemos asir en todo momento. No es una unidad de ser que puede determinarse en un estar-ahí. El ser humano es una colmena de seres. Son los pensamientos lejanos, las imágenes alocadas los que hace la miel del ser, la sustancia de la vida poética. La vida de un hombre no tiene un centro. ¿En qué perifería se anima la vida? Y puesto que se anima sobre todo al expresarse, hacia qué imagen, en qué poemas encuentra el ser su verdadera vida, la vida excesiva? El ser humano jamás está fijo, jamás está ahí, jamás vive en el tiempo en que los otros lo ven vivir, donde él mismo dice a los otros que vive. No puede tomarse la vida como una masa que avanza en una oleada y arrastra todo el ser en un devenir general del ser. A menudo, casi siempre, somos seres estancados sacudidos por remolinos. ¿Dónde está la dirección del movimiento de la vida en nosotros? Bergson no tuvo dificultad en demostrar que en una experiencia de lo vivido el cronómetro es un instrumento inútil y engañoso. El cronómetro es el tiempo de los otros, el tiempo de un “otro tiempo” que no puede medir nuestra duración. ¿Pero acaso no somos nosotros la gavilla mal ligada de un millar de otros tiempos? Los “tiempos” entonces abundan en nosotros sin encontrar la cadencia que regularía nuestra duración. ¿Dónde está el tiempo que marcaría de una manera muy fuerte la dinámica de nuestro ser, los múltiples dinamismos de nuestro ser? Basta con cambiar de imágenes para cambiar de tiempos. En el reino del fuego, somos una hoguera de seres. En nuestro fuego que nos da energía y vida, ¿dónde está el tiempo principal? ¿Es acaso el tiempo de la ceniza que mantiene al abrigo al fuego de mañana?

Las objeciones que creo poder dirigir, en un corto prefacio, a ciertos juicios de los psicoanalistas relativos a la piscología del lenguaje no se dirigen naturalmente a los principios del psicoanálisis. Las obras de Freud, tanto las pequeñas como las grandes, tiene para mí una tonalidad inaugural que debe convercernos de que no se puede ingresar en los estudios psicológicos sin una profunda reforma de los métodos de observación. La introducción de un valor nuevo en el lenguaje – que este valor sea una claridad de pensamiento, una bella imagen o un dicho in-genioso es como el comienzo de la palabra-, cuyo rol en una ética del psiquismo debería señalar la filosofía.

Querría mostrar que, en pirmer lugar que los seguidores de Freud no abordan verdaderamente la estética del lenguaje y, luego, que la estética del lenguaje cumple un rol útil para la salud psíquica.
Centro todo mi debate de una sublimación absoluta. Los poetas, dice Patrice de La Tour du Pin, encuentran “su base elevándose”. Esta base es el umbral mismo de la sublimación absoluta. Ya he propuesto esta noción en mis obras anteriores.

Hay imágenes absolutas, es decir, imágenes liberadas de su sobrecarga pasional. Esas imágenes no subliman nada. La destilación poética ha tenido éxito, esta acabada. La pureza poética fue alcanza. La quintaesencia poética ha sido despojada de todos los residuos sensibles. El psicoanalista no considera este elevarse del lenguaje hasta su propia altura. Todas las imágenes permanecen -para él- impregnadas de materias písquicas mal elaboradas, incluso de materias que rechazan la elaboración.
Para el psicoanalista hay siempre una resistencia a un movimiento, y una profundidad bajo una superficie. El psicoanalista mira en profundidad y mira bien. Ve claramente en los profundos estratos del ser. Pero con ello arriesga perder el sentido de la altura, la sensibilidad a los impulsos de una verticalidad psíquica. Para el psicoanalista la profundidad es lo estable, lo sólido, lo permanente. Para el psicoanalista, no hay vestido adornado que no lleve un grueso forro. Cuanto más adornado el vestido, más grueso el forro. Y está hecho con la sólida tela de los complejos. Un arlequín de retazos de forro, tal es la personalidad profunda de un psiquismo brillante.

Comienzo entonces la elucidación de la realidad psicológica oculta: “Muestras demasiado, en consecuencia escondes”. Tal es el juicio que el psicoanalista pronuncia contra su paciente. Y cuando es en la palabra misma donde se manifiesta la necesidad de adorno, la voluntad de adorno, el placer por el adorno, el psicoanalista no siempre sabe entrar en el diálogo de las palabras juguetonas y encontrar de ese modo el fondo del fondo. Condena globalmente el lenguaje adornado. Cuando la expresión multiplica los matices, cuando matiza los matices, el  psicoanalista ve allí una pantalla abigarrada, una pantalla instalada por una represión sutil. Un ser hábilmente secreto se opone de ese modo a la mirada de un psicoanalista perspicaz. Hace ya largo tiempo que se ha dicho que la palabra fue dada al hombre para que pudiera ocultar su pensamiento.

Pero situar el problema bajo el signo de un pensamiento hábil en preservar los secretos equivale a no tener en cuenta la exuberancia de las palabras que expresan imágenes. Filtrarse en nuevas imágenes es un destino normal de la palabra.
En general, la excitación por hablar es una mala señal a los ojos de un psicoanalista. Emplea una palabra grosera, propia del manicomio, para condenar la exuberancia de las palabras como “verborragia”. Cree que la excitación por hablar es una excitación sustitutiva. Jamás piensa en el beneficio directo que recibe un psiquismo. De todas maneras, para un psicoanalista esta exuberancia es un trastorno superficial. Los psicoanalistas se lanzan a investigar causalidades psicológicas más profundas.
En consecuencia, para un soñador del lenguaje poético, para un soñador del lenguaje completo, los psicoanalistas son como psicólogos linguísticamente mono-orientados, más exactamente como psicólogos semiverticalizados. No conocen la amplitud de toda la verticalidad del lenguaje. Y como no piensan incluir en el lenguaje los valores cimeros, los valores que sobrepasan la cima -es decir, los valores poéticos-, son insensibles a la dinámica de la verticalidad positiva, aquella que atrae, que entusiasma a los poetas, los grandes del habla. Se sorprenderían si se les dijera que esos derrames de palabras poéticas son manifestaciones del soplo vital, de una forma muy humana de soplo vital. En la poesía el soplo vital del lenguaje se renueva sin cesar. Al leer a los poetas se tiene mil oportunidades de vivir en un lenguaje joven.

Una de las acciones más directas del lenguaje es preciso encontrarla en el lenguaje imaginativo. Al soñar entre abundante imágenes poéticas, el fenomenólogo puede suplantar al psicoanalista. Es posible incluso que un doble método que enlace dos métodos contrarios, uno que vuelva hacia atrás y otros que asuma las imprudencias de un lenguaje no controlado, uno dirigido hacia la profundidad y otro dirigido hacia las alturas, produjera oscilaciones útiles y permitiera hallar el punto de unión entre las pulsiones y la inspiración, entre lo que empuja y lo que aspira. Es preciso remitirse siempre al pasado y también, sin cesar, desembarazarse del pasado. Para vincularse al pasado es menester amar la memoria. Para desligarse del pasado es preciso imaginar mucho. Y esas obligaciones contrarias vivifican el lenguaje.
Una filosofía completa del lenguaje debería, pues, unir las enseñanzas del psicoanálisis y de la fenomenología. Sería entonces menester añadir al psico-análisis un poético-análisis donde se pondrían en orden las aventuras del lenguaje, donde se daría libre curso a todos los medios, a todos los talentos de expresión.

Para desentrañar en todas sus sutilezas un poético-análisis de un hombre que se expresa, no hay que contar con los psicoanalistas. Son escasos los psicoanalistas que leen a los poetas,(Aun que habrá psicoanalistas poetas tmb…) que señalan cada día de su vida por el amor a un poema. El poético-análisis debería ser una profundización muy íntima de la alegría de imaginar. Cada uno comenzara entonces, por medio de su poético-análisis, su propio psicoanálisis. Un autopsicoanálisis es fácil cuando se es viejo. Para un poético-análisis bueno y fervoroso sería necesario ser joven. Así el largo relato de mis tormentos de método, cuya historia he querido narrar, no conducen a una tranquilidad homogénea. Cuanto más trabajo, más me diversifico. Para encontrar una unidad de ser, sería necesario tener todas las edades a la vez.

agosto 9, 2009

Austin Osman Spare, AOS,

Publicado en Austin Osman Spare, MAGICK, Metalingúistica a 3:34 pm por Autor

spare

Austin Osman Spare (autoproclamado AOS) nació en 1888, hijo de un policía de Londres, Phil Newton Spare, y de ElizaAnn Adelaide Osman. Muy pronto se sintió atraído por el arte y por el ocultismo. Comenzó a estudiar en una academia de arte donde fue considerado un genio. Poco tardó en exponer en la Royal Academy de Londres. En 1904 sus dibujos le regalaron el beneplácito de la crítica. En 1908, los críticos de arte escribían: “”hay pocas personas en Londres interesadas en el arte que no conozcan el nombre de Austin Osmar Spare“. Todo eso a la temprana edad de 22 años.

Ante la sociedad puritana londinense, Spare afirmaba que él no poseía ninguna religión, iba a la iglesia con una total falta de fe y, de hecho, estaba creando su propia religión.

Esas ideas le supusieron el antagonismo de gran parte de la sociedad inglesa. La realidad es que fue un hombre adelantado a su época. En 1904 publicó “Earth: Inferno”, su primer libro, donde sentaría las bases de su pensamiento ocultista. Spare, tanto en sus escritos como en sus pinturas, retrataba a la sociedad que lo rodeaba, con una fuerte carga de ironía en cada palabra. Pero, aparte de las quejas y las criticas de la sociedad que le tocó vivir, sus obras poseen un carácter fuertemente esotérico, que más adelante sentarían las bases de la llamada Magia del Caos (otro día explicaré que es eso de la magia del caos o Chaos Magic, de hecho, a Spare se le considera el padre de la magia del caos).

En 1911 escribía un libro sobre escritura automática, además de usar la misma técnica en sus dibujos y pinturas. Solía afirmar que espíritus de artistas muertos solían pintar a través de él, cuando usaba la técnica de pintura automática e inhibía el ser consciente (también por los sueños) para dejar actuar al subconsciente, esa es la base de su teoría de Zos y Kia. Con esto se adelanta a la corriente surrealista que vendrá una década más tarde.

Spare, o Aos, era un amante de la creatividad y la originalidad, cuando le preguntaban por sus preferencias artísticas decía que nunca copiaba a otras personas, le gustaba dejar volar su imaginación y dibujar los temas según su propia idea de como deberían de ser.

En 1927 publica “Anatema de Zos: sermón a los hipócritas”.El libro tiene similitudes con el Also Sprach Zaratrusta de Niestche. Aquí, Zos es el alter-ego de Spare, y arremete contra todo convencionalismo de la época, sin dejar pie con cabeza, se mete hasta con sus propios seguidores y terminando con un tono amargo. Las ilustraciones son preciosas, pero, su lucha contra el establishment le llevó a una vida solitaria y miserable. Un hombre que a los 22 años tenía el mundo a sus pies tanto artísticamente como en el mundo del ocultismo. Algo extraño debía tener cuando el mismo Crowley, auto apodado el hombre más malvado de Inglaterra, le tenía miedo. Spare, dijo que le dio la espalda a la fama y siguió su búsqueda sin ser molestado.

Su pensamiento se basa en lo que denomina Kia, una especie de vacío o Tao, el fluir de la vida que se manifiesta en el ser o Zos. La magia surge de esa conjunción y del olvido del ego y del sentimiento, una libertad máxima que deja hacer a través del subconsciente tras olvidar el motivo del rito.

Tanto en su libro sobre escritura automática como en su sistema de la magia, Spare se adelantó al surrealismo al considerar la razón o mente consciente como un impedimento en la comunicación con el ser o en la consecución de un efecto mágico.

En 1941 un incendio arrasó su estudio y se quedó con las manos paralizadas, pero tras luchar por su salud, unos años después recuperaría la movilidad y volvería a pintar, esta vez en un estrecho sótano donde no tenía ni cama y vivía rodeado de gatos.
Parte de la crítica de arte de la época, se preguntaba por qué Spare se empeñaba en cobrar 5 libras por sus obras cuando debería estar con la élite de los pintores ingleses, y por qué un genio se empeñaba en vivir en la pobreza despreciando las oportunidades que le brindaban.

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En 1936, como anécdota, Hitler quiso que le retratase, pero él le contestó: “Solamente puedo negarme, por lo que sé, no tengo valor suficiente ni estómago para soportar tus aspiraciones. Si tú eres un superhombre, déjeme seguir siendo por siempre un animal”.

Austin_Spare

Austin-Osman-Spare-El-libro-del-placer-autoamor

agosto 8, 2009

CóMo HaBLaR CoN LoS DioSeS, MagiaK

Publicado en Grant Morrison, MAGICK, Metalingúistica a 4:59 pm por Autor

Grant Morrison : Cómo Hablar con los Dioses

De Decondicionamiento, la enciclopedia libre.

Aceptemos esto de momento: hay Grandes Ideas en el mundo. Eran Grandes antes de que naciéramos y lo aún lo serán durante mucho tiempo después de que seamos polvo. El OdioAmor es otra de ellas. Tenemos luego el Miedo, y la Culpa. es una de esas ideas, y el

Así pues… para invocar a un dios, lo único que hay que hacer es concentrarse en ese dios excluyendo cualquier otro pensamiento. Digamos que quieres invocar la Gran Idea Comunicación en la forma del dios Hermes, de forma que te garantice una lengua de plata. Hermes es la personificación Griega de la inteligencia rápida, arte y embrujo; las cualidades que representa tomaron forma física a partir de los artistas clásicos en un símbolo de veloz y desnuda juventud, con las finas alas de un ave joven y vestido tan sólo con corrientes de aire. Hermes es una condensación en forma pictórica – un sigil, de hecho -, de un estado fácilmente reconocible de la consciencia humana. Cuando nuestras palabras y nuestra mente son ágiles, cuando conjuramos la risa desde los otros, cuando hacemos poesía, estamos en la presencia de Hermes. Estamos, de hecho, poseídos por ese dios.

No estoy sugiriendo que exista un Monte Olimpo platónico real donde una serie de dioses tipo Hollywood se sientan alrededor de un estanque observando los asuntos de los mortales haciendo pausas tan sólo para bajar a nuestro mundo cuando alguno de nosotros cree en ellos lo suficientemente fuerte. Resultaría una forma demasiado complicada para explicar algo bastante simple; la verdad es que no tiene que existir un Monte Olimpo para que encuentres a Hermes o algo que se le parezca bajo un nombre distinto. Ni siquiera tienes que “creer” en los dioses griegos para invocar a cualquiera de ellos. Hermes personifica una Gran Idea, y todo lo que tienes que hacer es pensarle fervientemente y aparecerá tan veloz en tu mente que le reconocerás al instante.

La gente tiende a ser poseída por dioses arbitratiamente porque no los reconocen como tales; una persona puede ser dominada por la ira (el dios griego Ares), podemos dejarnos llevar por la pasión (Afrodita) o por la aflicción (Hades). en la vida encontramos estas Grandes Ideas todos los días, pero ya no usamos la palabra “dios” para describirlas. El mago evoca conscientemente estos estados y los renombra en estos dioses para separarlos de su Yo, para poder estudiarlos y aprender.

Quizá querrías conectar con Hermes si estás comenzando una novela o dando una charla o simplemente quieres entretener a una nueva pareja con tu ingenio.


¿Cuántos Hermes?

La forma que una Gran Idea toma dependerá de tu tradición y deseos. La bella juventud eléctrica de los griegos es una imagen bien conocida en las culturas occidenteles, habiendo sido apropiada para todo desde los comics de la edad de oro de Flash hasta el logo de la cadena de floristas Interflora. Otras culturas personifican velocidad, ingenio e ilusión de forma ligeramente diferente, pero el complejo de ideas se mantiene similar en todas partes: velocidad, palabras, escritura, magia, ingenio, son todas cualidades que asociaríamos con Hermes; pero en la India esta Gran Idea no está encarnada en este veloz corredor sino como un joven rechoncho con cabeza de elefante que con un colmillo roto escribe la historia del universo. Este es Ganesh, el escriba del panteón hindú.

En Egipto, el equivalente a esta Gran Idea es Thoth. En tradiciones nórdicas, Odin o Wotan es el Señor del Rayo y la comunicación (Wotan tiene un sólo ojo y en sus hombros se sientan los cuervos Pensamiento y Memoria que le traen datos instantáneos desde todos los rincones del mundo).

Hermes. Mercurio, Odin, Ganesh, Thoth; todos estos nombres representan distintas formas físicas en las que representar la comunicación y la velocidad. Algunos tipos de reduccionistas podrían entender en este significado la consideración que el “Monte Olimpo” es una metáfora sobre una ‘consciencia colectiva’.

Experimento:

Escoge a un dios o demonio tradicional de algún libro de mitología y aprende todo lo que puedas sobre lo que elijas. Sugiero empezar con una deidad benigna a no ser de que seas estúpido o muy duro y te apetezca meterte en asuntos mentales sucios, en cuyo caso recomendaría elegir algún demonio de los grimorios medievales y confiar en tener fuerza suficiente como para manejar la intensidad de los sentimientos negativos que encarnan estos “demonios”.

En cualquier caso, sugeriría comenzar con Hermes, dios de la Magia, en su forma como Ganesh. A Ganesh se le conoce como el destructor de obstáculos y parte de sus características es la apertura que proporciona al mundo mágico, con lo que es bueno siempre pedir su apoyo si piensas en serio acerca de seguir un camino ‘mágico’ .

Llama fervientemente a Hermes. Haz de sus atributos tu lujuria. Bebe café o Red Bull en su nombre o métete una raya de speed, dependiendo de tus niveles de abuso de drogas. Llena tu cabeza con imágenes de veloces jets y trenes-bala. Pon el “Ray of Light” de Madonna y llama a Hermes. Rodéate con comics de Flash e invoca a Hermes.

Apréciale con tus propias palabras, y llámalo en tí, construyendo un puente entre tus propios sentimientos relacionados con él y las energías descendientes de la Gran Idea.

La llegada del dios es fácilmente distinguible; deberías sentir algún sentido de presencia o incluso una posesión suave (recuerda lo que esto significa; estamos “poseídos” por Venus cuando el Amor destruye nuestra razón. Estamos poseídos por Marte cuando la Ira nos ciega. Aprende a reconocer los sentimientos específicos que describe la palabra “posesión”. Esto te permitirá estudiar a tu Gran Idea elegida y sus efectos en el sistema nervioso humano desde muy cerca sin llegar a estar muy asustado o superado emocionalmente y sin control)

Podrías notar una tendencia o voz distinta en tu cabeza con un carácter externo y extraño pero aún familiar, como algo separado de tí. Haz preguntas, apunta las respuestas en tu cabeza. Recuerda todo lo que oigas o sientas y apúntalo por estúpido que parezca. Mantén la sensación de contacto, pregunta y respuesta, mientras veas que puedes aprender algo.

Recuerda también que Hermes es ingenioso y juega y le encantan los juegos del lenguaje, así que prepárate para acertijos y juegos de palabras inteligentes cuando contactes esta Gran Idea. A veces el rápido torrente de pullas y bromas puede parecer una pesadilla de iteraciones fractales, pero si vas a jugar con Hermes, prepárate para pensar rápido e impresionar con tu velocidad.

Si, por el contrario, sólo hay un débil resultado o ninguno en absoluto acerca de presencias externas, no te preocupes. Intentalo de nuevo con Ganesh, Odin o un dios con el que te encuentres más cómodo. Continúa con el experimento hasta que consigas generar el estado mental requerido. No es difícil; si puedes hacerte sentir Ira, o Triste o Feliz pensando sobre algo (y la mayoría de la gente puede), ya estás preparado para invocar dioses y Grandes Ideas.


Los demonios son…

Nada más y nada menos que la forma en la que te sientes cuando alguien que querías te ha abandonado, cuando has sido humillado en público, o cualquiera de los otros valores típicos negativos a los que tenemos acceso como seres humanos. El Infierno es tan sólo la Degradación Eterna y donde se deshace nuestro Ser. Cuando Nietzsche proclamó que dios estaba muerto, se le olvidó añadir que Satán también está muerto y que somos libres de toda esta antigua lacra.

Experimento:

Utiliza las técnicas aprendidas para invocar a dioses y demonios clásicos y aplícalos a cosas que sabes seguro que no son reales, como los dioses de los libros de comics de Jack Kirby, los monstruos de los Mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft, personajes de Pokemon, o los Cenobitas de Clive Barker. Descubrirás que puedes evocar a cualquiera de estos personajes de la misma manera. En lugar de Hermes, dios mensajero, es posible invocar lo mismo desde una perspectiva cultural totalmente distinta – recomiendo al menos una invocación de la fuerza veloz de Hermes en la forma de Metron, el nuevo explorador intelectual informático de los comics de “Nuevos Dioses” de Jack Kirby. He tenido bastante éxito contactando con los Dioses de Kirby, incluyendo un memorable encuentro con la Gran Idea de la Ira Justa en su aspecto como “Orion” en los interminables campos de batalla cósmicos del Cuarto Mundo. Invoca la fuerza guerrera y energía marcial en la forma de Orion rodeándote con imágenes de los comics de Kirby, tocando “Marte” de la Suite de los Planetas o el “Revolution #9″ de los Beatles, o con el sonido de disparos y bombas desde un disco de efectos especiales.

Invoca a James Bond antes de una cita tocando los temas de Goldfinger y Thunderball vestido con traje de pingüino.

O intenta invocar a Dionysos, el dios del delirio creativo, en su aspecto juguetón, Ace Ventura, el detective de las películas de Jim Carrey – rodéate de tus propios animales de juguete y mascotas, pon las películas, imita la forma de moverse del autor y utilízalos para formular un sigil físico que puedas llevar a cabo en el espacio de tu ritual. Haz esto hasta que te conviertas en Dyonisos como Ace Ventura. Atiende a lo que sucede a tu sensación del yo y piensa en formas en las que usar estas nuevas cualidades “divinas” que has invocado en tí mismo (o traído de tu “subconsciente”, o elegido, dependiendo de qué modelo utilizas para explicar tus experiencias).

Piensa en estas nuevas características o dioses como aplicaciones y cárgalas en tu cabeza cuando necesites usarlas. Cuanto más cargues una aplicación en tu cabeza, parece convertirse en más convincente e intrínseco al Yo. Por eso es por lo que los actores a veces tienen que hacer un esfuerzo para “bajar” de los roles que están interpretando y por lo que los magos a veces se sienten poseídos por dioses o demonios; estas aplicaciones están ejecutándose allí.

Podrás ver que estos dioses son “características” o estados por defecto de la consciencia disponibles para todos.

Con mucha práctica adquirirás facilidad para acceder a estos estados en tí. No hay que asumir aun así que estos estados sean sólo procesos internos psicológicos. Estas Grandes Ideas llevan aquí desde hace mucho tiempo antes de que llegaras, y seguirán durante una buena temporada desde que te vayas. Podrían considerarse cualidades poderosas y autónomas, y deberían ser respetadas como tales. Invocar mucha ira en tu vida te puede convertir en un broncas, invocar demasiada comunicación pagándolo con otras características te puede convertir en un pedante, y así.

Siempre hay un peligro de que un “dios” sea adorado por encima de los otros. Si invocas a Ace Ventura podría ser que en lugar de ser divertido y creativo fueras un coñazo. Si invocas a los Cenobitas de Clive Barker sólo para ver si todo esto tiene mucho sentido, prepárate para tener que enfrentarte con asuntos fuertes de dominación, tortura, sumisión y dolor, pues estos son los parámetros que definen la conducta de los Cenobitas.


Eh tio, ¿donde está mi ego?

El “ego” – en el sentido negativo – es ese sentido calcificado de un “Yo” estable y sin cambios, que la gente utiliza para defenderse contra el Miedo ante el Cambio y la Muerte. Es el Yo como una armadura; reconfortante y con capacidad de proteger, a veces el Ego no deja mucho sitio para maniobrar o adaptarse a nuevas situaciones. Por otro lado el Ego puede ser un arma poderosa que crea ese empuje heróico hacia la trascendencia que consume y resuelve ese mismo empuje dirigiéndolo hacia un contexto superior.

Es interesante notar que no puedes ir más allá de tu Ego hasta que no hayas desarrollado uno hacia el que ir más allá. El ego, como Ser Individual, son los andamios para aquello que llamamos superyo o el memeplex (para utilizar el término de Susan Blackmore para lo que llamamos “personalidad” – ver “La máquina de memes” (Oxford University Press, Mayo 2000 para más cosas acerca de la teoría de la Dra. Blackmore). El andamiaje es una parte necesaria para cualquier proyecto de construcción, pero durante los últimos doscientos años se nos ha insistido en que confundamos el andamiaje con el propio edificio. El individuo soberano alguna vez pareció tal premio respecto al desarrollo evolutivo de la mente que ahora es muy difícil dejarlo ir sin incurrir en traumas de extinción existencial, pero como todas las fases del crecimiento es tan sólo una fase, y ha de ser superada.

Demoler el concepto del individuo creando deliberadamente una multitud de egos, personas, memeplexes o yoes, tiene la intención, al menos para mí, de ser un método para romper el calcificado concepto existencial de Yo en una serie de constelaciones fluidas de Múltiples Personalidades, desnudando a “la personalidad” y mostrándola como tan sólo una opción de comportamiento dentro de un menú de muchas.


El Abismo

Aleister Crowley encarnaba la destrucción de las estructuras del Yo Egoico como el Choronzon (o Chorizón xD), el Demonio 333. Choronzon, nos dice, es el guardián devorador de todo que habita el “Abismo” (siendo el Abismo un término adecuadamente dramático y evocativo para una ‘brecha’ experiencial en la consciencia humana). El término puede ser aplicado al estado mental durante el cual la consciencia del Yo Egoico empieza a canibalizarse en lugar de confrontar el habitualmente atemorizador hecho de que la Personalidad no es “real” en el sentido existencial sino tan sólo una estrategia de conducta.

La mayor parte de nosotros ha tenido alguna pequeña experiencia del gigantesco complejo fronterizo Mega-ChoronzonnoznorohC-ageM; el encuentro Choronzonico está presente en el implacable y aburrido autocuestionamiento de la bajada de las anfetaminas o la fiebre, y las experiencias cercanas a la muerte. Imagina esa parte de la mente que no hace más que charlar en tu cabeza aniquilándose en un autoanálisis imparable, y escucharás la voz de Choronzon.

Choronzon es entonces este Yo Existencial en su último aliento, masticando su propio cerebro, buscando sustento y hallando tan sólo el acertijo en el Fondo que no tiene Fondo. Choronzon es cuando no queda nada excepto la muerte ante la nada. Más allá, los conceptos de identidad y personalidad no pueden sobrevivir. Más allá, no somos ya más nuestro Yo. La “personalidad” en la orilla del Abismo hará cualquier cosa, dirá cualquier cosa y encontrará cualquier excusa para evitar este paso de desintegración hacia el “no-ser”.

La mayor parte de nosotros en las cada vez más populares tradiciones consumistas occidentales tendemos a esperar hasta la muerte antes de tan siquiera considerar el Choronzon. Dado que sólo podemos asumir que el sentido del Yo-Egoico es devorado en una llamarada de culpa o furia o negación o paz perfecta paz a través de la última inundación de endorfinas que se nos permite durante los cinco minutos anteriores a la muerte cerebral, el momento de la muerte me resulta uno especialmente vulnerable en el que también tendremos que hacer frente al terror existencial por primera vez.

Mejor ir ahí pronto y explorar el paisaje. Morir antes de morir es una de las grandes experiencias del camino mágico.

El Abismo entonces, es ese límite de la consciencia de sí donde el significado se rinde y da la vuelta convirtiéndose en su absoluto apuesto, consumiéndose en el “Ácido Choronzonico”, un hipersolvente capaz de disolver el YoqueesYo. Aquí se encuentra la inmensa frontera entre el Ser y el No Ser al filo de la Consciencia Egoica y aniquilado contra ella. El Abismo es un hiato en la consciencia, donde las nociones sobre identidad, raza, ser y territorio se consumen en una agonizante furia de contradicción.

Experimento:

El “Juramento del Abismo” (Oath of the Abyss), es un encuentro corrosivo con las fuerzas Choronzonicas dentro de la personalidad. No es algo que llevar a cabo con ligereza, y sugeriría muchos años de desarrollo antes de intentar algo tan estúpido y glamouroso como destruir tu Yo tan cuidadosamente establecido. Las recompensas de un cruce exitoso del Abismo son muchas, pero un intento fallido puede dejarte roto por dentro, consumido por la duda, el miedo y la inseguridad, y bastante poco útil…

¡Revuelta a través de la magia!

Seguir caminos de la “magia” es en sí un acto revolucionario con consecuencias de gran alcance. De todas formas, antes de lanzarte a destruir “el Sistema”, recuerda primero que nosotros lo construímos y en nuestro propio interés. Lo sostenemos constantemente, tanto con nuestra ayuda estando de acuerdo, o en oposición con nuestra disidencia. Los oponentes del Sistema son una función de este tanto como lo son sus defensores. El Sistema es un fantasma ensamblado en las mentes de los seres humanos que operan dentro del Sistema. Es un padre virtual que hicimos que cuidara de nosotros. Lo hicimos muy grande y muy difícil de ver en su totalidad, y le servimos y nutrimos cada día.

Por cada McDonalds que vueles, “ellos” construirán dos. En lugar de deslizar bolitas de Semtex entre los Happy Meals y la bandeja de plástico, sube a través de los rangos, echa a la junta de Directores y reconvierte la compañía en algo totalmente distinto; se aprendería bastante magia por el camino. Entonces conquista Disney, Nintendo, lo que te apetezca. Lo que quiero decir con esto es, ¿y si “el Sistema” no es nuetro enemigo después de todo? ¿Y si en lugar de eso es sólo nuestro campo de juego, el ‘entorno natural’ en el que hemos crecido? ¿Y si sólo es nuestra jungla y océano, entorno artificial… en el que jugar con las mentes y donde danzar y transformar las cosas, lo mejor que podamos, en poesía?

Es MagiaK?  xDDD

Término de polémica definición, que comprende técnicas para la obtención de resultados y actitudes respecto a la realidad consensuada. Distintos intentos de definirla han sido:

“Magia es la Ciencia y el Arte de causar que el Cambio ocurra conforme a la Voluntad”.Aleister Crowley

“Magia es una serie de técnicas y aproximaciones que pueden usarse para ampliar los límites de la Realidad Conseguible. Nuestro sentido de Realidad Conseguible son las limitaciones que creemos que nos atan a un rango estrecho de acciones y éxitos; lo que creemos que es posible para nosotros en un determinado momento. En este contexto, el propósito de la magia es simultáneamente explorar estas fronteras e intentar empujarlas, ensanchar la ‘esfera’ de las acciones posibles.” – Phil Hine, Condensed Chaos

“Todo funciona mediante la magia; la ciencia representa un pequeño dominio de la magia donde las coincidencias tienen una probabilidad relativamente alta de ocurrir. La mitad de las habilidades en la magia consisten en identificar las probabilidades que merece la pena impulsar,…” – Peter J. Carroll, Psybermagick

“Magia es el arte de causar cambios en la consciencia en conformidad con la Voluntad.” – Dion Fortune

“Magia es tan sólo el arte de cambiar el foco de la consciencia a voluntad”. – Robert Anton Wilson, The Earth Will Shake

“Hechicería: el cultivo sistemático de una consciencia ampliada o no-ordinaria y su despliegue en el mundo de los hechos y objetos para traer los resultados deseados.” – Hakim Bey, T.A.Z.

Y MIRAD COMO LOS MAGARTISTAS USAN LA MAGIAK XDDD




MeTaPRoGRaMaCióN, RoBeRT A. WiLSoN, Terence McKenna,

Publicado en Grant Morrison, Metalingúistica, Robert Anton Wilson, Terence McKenna a 4:37 pm por Autor

Mark Grant : El Manifiesto del Metaprogramador

De Decondicionamiento, la enciclopedia libre.

“Todos los seres humanos, todas las personas que alcanzan la edad adulta en el mundo de hoy son biocomputadores programados. Ninguno de nosotros puede escapar nuestra propia naturaleza como entidades programables. Literalmente, cada uno de nosotros seríamos nuestros programas, nada más, nada menos.” — John C.Lilly, M.D. [1]

“No puedes enseñar nuevos trucos a un perro viejo”, “un leopardo no cambia sus manchas” — el lenguaje está lleno de expresiones que implican que la gente nunca cambia. Toda nuestra sociedad parece estar organizada para evitar que nadie lo haga. El objetivo de este artículo es echarle un vistazo cómo está la situación actual y apuntar hacia fuentes para realizar tus propios experimentos.

John Lilly, más conocido por su trabajo en comunicación con delfines, fue uno de los primeros investigadores en lo que Tim Leary llamó ‘neuropsicología’: el uso de las operación del cerebro en lugar de la conducta humana para determinar los límites de lo que pueden hacer los humanos. Los experimentos de Lilly mostraron que el cerebro podía ser tratado como una entidad programable similar a un ordenador digital; tratándose en este caso de un ordenador capaz de programarse a sí mismo.

Lilly se refirió a esta capacidad de auto-programación como metaprogramación, e informó sobre sus investigaciones en su libro, “Programando y metaprogramando la biocomputadora humana” (Programming and Metaprogramming in the Human Biocomputer). Timothy Leary en particular y Robert Anton Wilson expandieron la teoría de la metaprogramación con su modelo de ocho circuitos para el cerebro, que cubriremos más adelante.

En las últimas décadas, la neurofisiología y la ciencia informática han ido aumentando su contacto. La neurofisología nos dice que el cerebro humano se compone de billones de neuronas interconectadas, cada una de las cuales es esencialmente un complejo interruptor con muchas entradas y salidas. Algunas combinaciones de entradas variarán la activación del interruptor de la neurona, y la salida puede hacer que otras neuronas varíen en cascada hasta que esto produzca algún tipo de salida en el cerebro. Las neuronas pueden ser simuladas en ordenadores, y hoy la redes de neuronas artificiales se utilizan para aplicaciones que van desde la visión computerizada a la predicción de precios de bolsa, o la operación de vuelo de aviones experimentales. Los investigadores han desarrollado métodos a través de los que estas redes de neuronas pueden aprender, averiguando como posibilidad métodos análogos al sueño en los humanos en el ámbito del aprendizaje autónomo. Otros han investigado conductas de redes patológicas análogas a la obsesión, fantasía, y alucinaciones en el cerebro humano.

Esto no es necesariamente una prueba concluyente de que seamos “sólo” redes de neuronas, ni prueba que no tengamos “almas” — los efectos dentro del paradigma de mecánica cuántica en las neuronas quizá dejen aún un hueco por el que esas cosas puedan colarse –, pero se trata de una serie de pruebas circunstanciales bastante fuertes. La cuestión en cualquier caso es, ¿cómo ocurre esta programación?

El cerebro de un bebé recién nacido es una tábula rasa, producto de milenios de programación genética en las partes más antiguas como la médula oblongada o el pons Varolli. Se encuentra en un entorno complejo sin programación, sin modelo alguno acerca de qué está sucediendo. Todo lo que ve es el remolino de caos de fotones, átomos y partículas subatómicas que la Física nos dice que es la ‘verdadera’ naturaleza de la realidad. En el modelo de ocho circuitos de Leary/Wilson del cerebro, el bebé se encuentra operando en el primer circuito, el de biosupervivencia, preocupado principalmente de seguir vivo en un entorno desconocido.

A medida que los datos entran, las redes de neuronas los procesan y generan una serie de resultados. Algunos de estos resultados como mover una pierna, pueden tener buenos resultados (por ejemplo, andar), otros tendrán malos resultados (caerse). Cuando se producen malos resultados de forma consistente, la programación cambiará para reforzar esta asociación. Así, por ejemplo, aprendemos a caminar a través de la programación neurológica para los movimientos que generan un caminar correcto, a través de la prueba y error.

Esta programación, puede estar lejos de ser óptima. Quizá si el bebé se cae de una silla y se hace daño, desarrolle un miedo neurótico de las alturas como parte de su programación; y a consecuencia de ello, se negaría a arriesgarse incluso cuando el entorno sea seguro. Dado que esta programación opera a tan bajo nivel, y es creada cuando el bebé está luchando tanto por sobrevivir en un entorno extraño, podría ser muy difícil de cambiar más adelante en la vida.

En este punto, el bebé puede desplazarse, y por tanto se mueve al segundo circuito, el territorial, a medida que descubre otras entidades en el universo con las que debe interactuar, y las incorpora en su modelo de realidad. Esta parte de la programación del bebé está relacionada principalmente con la jerarquía de grupo, las emociones sin refinar, y el dominio/sumisión.

A medida que el bebé aprende a hablar, el bebé pasa al tercer circuito, el semántico. Ahora puede comunicarse con otras entidades y manipularlas verbalmente en su universo, y esto provee de un mecanismo para que los padres y familiares pasen sus modelos de realidad al niño. El lenguaje también permite al niño crear sus propios modelos cada vez más complejos y abstractos de realidad, llevando indirectamente a actividades tales como la filosofía y la ciencia.

La consciencia se encuentra ahora bien establecida en el modelo de realidad del niño, ya que puede verse como un actor en relación con una entidad externa. Sin embargo, este modelo de sí mismo podría estar lejos de sí mismo. Esto es especialmente destacable cuando el niño empieza a intentar explicar su naturaleza a otras entidades; podemos hablar de querer hacer diversas cosas que nunca hacemos, porque el modelo de los deseos sea muy distinto al de sus verdaderos deseos, así como por el sesgo introducido por la propia naturaleza del lenguaje.

Así, el lenguaje es a la vez un beneficio y una maldición. Podemos usarlo para transmitir nuestros modelos de realidad a otros, pero aquellos que se concentran principalmente en un pensamiento propio del tercer circuito se encuentran a menudo satisfechos con hablar, en lugar de actuar. Un problema mayor es que el uso del lenguaje tiende a llevar al monólogo perpétuo interno del pensamiento, analizando continuamente la realidad y perdiendo el tiempo en repasar una y otra vez los errores pasados, o intentando predecir el futuro. Tal análisis es ciertamente útil, pero mucha gente se hace adicta a pensar cuando podría irles mejor relajándose y disfrutando de la vida. De aquí, el deseo del místico por el ‘silencio interior’.

Cuando el niño crece y pasa a la adolescencia, la comunicación de sus compañeros y sus mayores empieza a programarles para que adopten su papel en su cultura. Por ejemplo, en una cultura cristiana serán programados para que crean en el dios cristiano y en especial para que no lleven a cabo actos sexuales sin el permiso de un clérigo, un programa que da a la iglesia una gran cantidad de poder. Al igual que su modelo de la realidad externa y su modelo de sí mismos, adquirirán otro modelo del yo ideal que la sociedad desea, y las diferencias entre su modelo de sí mismos y este modelo ideal aparecerán como culpa. A esto es a lo que nos referimos como moral, en el contexto del cuarto circuito, el socio-sexual.

Después de mucho trabajo, el bebé ha creado un modelo de la realidad que funciona, y mucha gente teme tanto tener que rediseñar tal modelo que luchará para restringir el cambio e intentar forzar su modelo sobre el resto de individuos para intentar controlar la realidad. De aquí la preponderancia de los gobiernos, las religiones y otros agentes que actúan para frenar la velocidad del cambio. Tan pronto como una nueva idea aparezca será prohibida, puesto que de otra forma la gente tendría que despertar de su sonambulismo para poder asumirla.

¿Pero y aquellos que quieren más en la vida que su porción en el ciclo eterno de nacimientos, matrimonios, y muertes? ¿O aquellos que descubren a través de la experiencia que la programación del cuarto circuito es mentira? Más aún, la primera ruptura racional en que nos damos cuenta de que incluso las cosas más básicas que tenemos asumidas sobre la realidad podrían ser erróneas, podemos encontrarnos en un estado de shock que nos acabe por dejar confusos para siempre.

Históricamente, los místicos han llamado a esta experiencia “Chapel Perilous” (Peligrosa Capilla), o “El Abismo”. Una metáfora más reciente es “La Aldea”, en el show televisivo “El Prisionero” de Patrick McGoohan. Se trata de un lugar donde lo que sucede parece estar totalmente fuera de control, nada es lo que parece, y las únicas formas de salir son o bien de alguna forma “escapar”, o regresar a tu antiguo mundo, o perder la cabeza (por ejemplo, caer en algún modelo aleatorio de realidad que sea negativo, en particular de cara a tu interrelación con tu entorno). Peor aún, podrías pensar que has escapado, sólo para descubrir que esa salida en sí no era más que otra ilusión.

El problema es que el modelo de realidad que construímos, alrededor del cual basamos nuestras vidas enteras, resulta ser incorrecto y tenemos que encontrar un modelo nuevo, personal, para sustituirlo. De hecho se nos devuelve a nuestro estado de infancia, sólo que ahora no tenemos siquiera ‘adultos’ que nos ayuden. Hay dos formas de salir; o bien permitir que otra persona te reprograme, o aprender a reprogramarte a tí mismo.

Un método tradicional de encontrar otro modelo de interpretación es unirte a una religión establecida o a un grupo místico a través del cual puedas ‘renacer’ dentro de otra realidad ya prefabricada (por ejemplo, los cristianos ‘renacidos’). Otra es hacer eso mismo pero respecto a otro individuo y dejarle que te diga que hacer, adoptando su modelo de realidad (y creando un padre substituto). Encontrar una salida personal es mucho más difícil.

Ambos ‘amor verdadero’ y ‘verdaderas’ religiones, pueden empujar más allá del ciclo reproductivo tradicional al quinto circuito en supuesta plenitud; neurosomático, relacionado principalmente con los estados extáticos. Otras formas de alcanzarlo incluyen el uso de drogas como hachís y MDMA, tantra, T’ai Chi, Terapia gestaltista, o el ejercicio más allá del punto de agotamiento (baile, etc) para favorecer la producción de endorfinas en el cerebro. Es de destacar en cualquier caso, que dado que el estado extático es muy adictivo, personas y grupos capaces de generar ese estado en otros pueden tener la posibilidad de controlarlos.

Para mucha gente un nuevo modelo de realidad, reorganizado de una forma u otra, será suficiente; pero algunos querrán ir mas allá. En lugar de adoptar el modelo de realidad de otro, se trataría de convertirse en verdaderos metaprogramadores y aprender a controlar su propia programación, sus propios modelos. Se han descubierto numerosos mecanismos a lo largo de la historia para la metaprogramación, pero muchos necesitan años de meditación e introspección. Con el descubrimiento de psicodélicos de potencia creciente como el LSD, la experiencia se ha abierto a cualquiera que lo desee.

Bien podría ser el LSD la ‘piedra filosofal’ que buscaban los alquimistas, capaz de cambiar la típica plomiza personalidad en oro. Leary describe la experiencia arquetípica de viaje con una alta dósis de LSD en su “Experiencia Psicodélica” (Psychedelic Experience), basada en el Libro Tibetano de los Muertos; el pico de la experiencia de LSD revienta la capacidad del cerebro para hacer un modelo de la realidad, dejando al consumidor en presencia de lo que los budistas llaman la ‘Clara Luz’, o lo que consideramos como la recepción sensorial externa sin filtrado, una deslumbrante luz blanca que debemos interpretar de alguna forma (la misma luz parece que se ve en experiencias cercanas a la muerte y orgasmos fuertes). Tal experiencia, puede ser extremadamente desconcertante si nos encontramo demasiado atados a sus programas y modelos.

A medida que el consumidor baja del pico, puede jugar con sus programas y modelos de realidad como lo desee. Puede experimentar con nuevas formas de modelar la realidad externa y nuevos programas para interactuar con ella, y ver cómo esto altera su percepción. Más importante, puede elegir cuál de estos modelos y programas debería retener cuando regresa a esta ‘realidad consensuada’.

Ya que estamos en gran medida compuestos de nuestros programas y modelos, una experiencia capital de metaprogramación se percibe en gran medida como un ciclo de muerte y renacimiento. Podemos sentirnos literalmente como si fueramos una nueva persona dentro del mismo cuerpo. Esto en sí puede generar problemas significativos cuando otros intentan relacionarse con nosotros de formas que de pronto resulten antiguas, programadas. Podrían llegar a bloquear e ignorar nuevos parámetros de entrada que demuestran nuestra nueva personalidad si esta ha variado radicalmente, para poder retener el sentimiento de seguridad de sus antiguos métodos de relacionarse con nosotros; incluso si realmente hemos cambiado. En algunos casos esto puede llegar a tales extremos que se acabe buscando nuevos amigos en lugar de persuadirlos de que esa nueva realidad es así.

Hay, sin duda, muchos otros métodos de metaprogramación que no son tan peligrosos para el individuo, ya que se concentran en áreas específicas de nuestra programación y tienen el beneficio de siglos de desarrollo. Algunos ejemplos son el yoga y el T’ai Chi, que intentan desestresar músculos y en consecuencia los bloqueos mentales que los causaron originalmente, o las artes marciales que borran nuestros programas inseguros de un nivel más “bajo”. Aunque estos métodos son efectivos en aquellos que no entienden cómo funcionan, son mucho más efectivos en los metaprogramadores conscientes que conozcan la herramienta en sí.

La experiencia de metaprogramación con LSD también puede obtenerse del modo tradicional a través de un largo entrenamiento y de la meditación. Richard Alpert informa en “Sé Aquí Ahora” que algunos de los maestros indios que ha visitado, afirmaban que grandes dósis de LSD producían efectos similares pero menos potentes que la meditación. Otra posibilidad es a través del estudio de la Magia(k), donde los estudiantes aprenden a variar sus modelos de realidad hasta que hacerlo se convierte en algo natural.

Estos métodos dan al estudiante una aproximación lenta y controlada al circuito de metaprogramación, en lugar de arrojarlos a la montaña rusa de un viaje de ácido. Otra posibilidad, y quizá la más efectiva, es la combinación de ritual y psicodélicos. Metaprogramadores con mayor experiencia pueden diseñar rituales que se llevan a cabo antes, durante y después de un viaje y lo empujan en una dirección específica. Tales rituales se han utilizado durante milenios por maestros chamanistas.

Algo como esto puede reafirmar la seguridad del consumidor hasta que tiene suficiente experiencia como para operar sólo, pero convierte a los metaprogramadores en programadores; los rituales programarán al viajero y una mala elección de rituales podría instalar una mala programación,. Por ejemplo, parece que Manson programaba la obediencia absoluta de sus seguidoras practicándoles sexo oral después de darles ácido. Otro ejemplo, una queja habitual sobre el MDMA, es que puede crear lazos emocionales ‘inapropiados’ entre sus usuarios (aunque, claro, pocos podrían argumentar racionalmente que amar a tus enemigos con MDMA es peor que golpearles con alcohol), y un uso descuidado del ácido puede provocar problemas mucho mayores.

El objetivo de este proceso, es enfrentarnos cara a cara con nuestra programación y mostrarnos el escaso control que tenemos sobre nuestras vidas. Hasta que nos damos cuenta de que la mayor parte de nuestras acciones son el resultado de programas que no controlamos, no tenemos la habilidad de controlarlos, y por tanto carecemos de libre ‘voluntad’.

Por supuesto, esta ‘libre voluntad’ es meramente otro programa superpuesto a nuestro software de bajo nivel, una ‘meta-consciencia’ superpuesta a nuestro programa tradicional de consciencia. Somos aún ordenadores, pero a la vez ordenadores que sabiendo que lo son saben cómo reprogramar sus operaciones o cambiar sus modelos de realidad. Con práctica, podemos aprender a analizar conscientemente las impresiones sensoriales de entrada y elegir cómo reaccionar en lugar de actuar de formas rígidamente programadas.

Este extremo idealizado sería, en esencia, lo que varios caminos místicos llaman ‘iluminación’ — manejarse con la realidad tal como es en lugar de intentar forzarla para que se ajuste a nuestros mapas, y vivir fuera de nuestros juegos sociales — y nuestra ‘voluntad’ metaconsciente, o a lo que Crowley se refería como ‘verdadera voluntad’. La pérdida del ego en el sentido de pretender que nuestro modelo de la realidad es la realidad, y el que aun participando en los juegos sociales, esto se llevara a cabo por elección en lugar de por hábito. En caso de entender las reglas del juego también se podría jugar mejor que quienes no perciben el carácter de “juego” de las interacciones sociales.

El modelo de Leary tiene otros dos circuítos más allá de la fase de metaprogramación; sin embargo, los considero altamente dudosos sin mayor exploración. El DMT parece invocar estos circuitos, permitiendo la comunicaciones con entidades que supuestamente existen fuera de esta realidad, con un cuestionamiento respecto a si estas percepciones son reales, o tan sólo mecanismos mentales, partes de nuestra propia programación. En cualquier caso, hay suficiente trabajo que hacer llevando a la raza humana al completo a estos estados “iluminados” como para tener que preocuparnos de qué pasa después.

Así que, de esto se trata; la psicología moderna, la programación en informática y la neurofisiología se unen al misticismo de los tiempos remotos. Tras el ocaso del siglo XX, se plantea la posibilidad de llegar a nuevos modos de consciencia que permitirán a la gente operar en formas que se encuentran tan adelantadas respecto a un adulto típico como lo está un adulto respecto a un niño. Metaprogramadores del mundo uníos,… ¡no tenéis nada que perder, excepto vuestro bugs!

Referencias:

[1] John C. Lilly, M.D., Prefacio de “Programming and Metaprogramming in the Human Biocomputer”, Julian Press


Bibliografía

‘Angel Tech’ — Antero Alli, New Falcon Publications, ISBN 0-941404-45-5

‘Be Here Now’ — Richard Alpert

‘Consciousness Explained’ — Daniel C. Dennett, Little Brown & Co, ISBN 0-316-18066-1

‘Gestalt Therapy’ — F. Perls, R.F. Hefferline, P. Goodman, Souvenir Press, ISBN 0-285-62665-5

‘Neuropolitique’ — Timothy Leary, Falcon Press, ISBN 0-941404-84-6

‘Programming and Metaprogramming in the Human Biocomputer’ — John C. Lilly, M.D., Julian Press

‘Prometheus Rising’ — Robert Anton Wilson, Falcon Press, ISBN0-941404-19-6

‘The Book of Lies’ — Aleister Crowley

‘The Center of the Cyclone’ — John C. Lilly, M.D., Bantam Books, ISBN 0-553-13349-7

‘The Human Evasion’ — Celia Green

‘The Psychedelic Experience’ — Timothy Leary, Ph.D., Ralph Metzner, Ph.D., & Richard Alpert, Ph.D.

La ParaDoJa del MeNTiRoSo, METALenGuaJe,

Publicado en Grant Morrison, MAGICK, Metalingúistica a 4:21 pm por Autor

Eubúlides-Crisipo2

¿Qué es una paradoja?

Etimológicamente “paradoja” proviene del griego “parádoxa” y significa, literalmente, “contrario a la opinión”. Por lo tanto, a un nivel etimológico podemos decir que la paradoja se opone a la opinión común o heredada. De aquí que Cicerón dijera “Lo que ellos [se refiere a los griegos] llaman paradoxa nosotros lo llamamos `cosas que MaraVillan´”. Bajo la perspectiva etimológica las afirmaciones de Platón de que los hombres y las mujeres debían de poder gobernar, por igual, en la ciudad ideal resultaban paradójicas en el contexto social en el que se hicieron.

Un uso diferente del término paradoja es el de “Antinomia”. Una antinomia se produce cuando dos proposiciones son contradictorias entre sí pero las razones que las apoyan son igualmente validas y fundamentadas. Las antinomias fueron un recurso habitual entre los escépticos y los sofistas para mostrar la inutilidad de la razón del hombre para conocer la Verdad. A este respecto se cuenta la anécdota ocurrida en 155 a.J en la que Carneades, como embajador ateniense en Roma, habló un día convincentemente a favor de la justicia y al siguiente en su contra. Más famosas aún son las antinomias kantianas que muestran la imposibilidad de ciertos conocimientos sobre el mundo como si es eterno o tiene principio en el tiempo, si existe la libertad en él o no, etc. Probablemente se puedan considerar de este tipo las paradojas de Zenón (“Aquiles y la tortuga” por ejemplo) en donde la argumentación sostiene una cosa y la experiencia aparece como contradictoria a ella.

Un tercer uso de “paradoja” es el que señala como paradójico un conflicto entre criterios de clasificación. Cuando un elemento no cae dentro de ningún sistema clasificatorio se puede decir que es un objeto paradójico. En un primer momento, por ejemplo, el ornitorrinco fue un animal paradójico ya que no entraba, aparentemente, en ninguna clasificación taxonómica conocida. Otro ejemplo a la orden del día son los efectos paradójicos que se muestran en ciertos fenómenos quánticos que presentan, al mismo tiempo, características ondulatorias y corpusculares.

En cuarto y último lugar nos encontramos con el significado lógico-semántico del término paradoja. Una paradoja, en este sentido, se produce cuando una correcta formulación Matemática oLingüística, lógicamente formalizable, lleva a una contradicción o a la imposibilidad de que se le atribuya algún valor de verdad. La paradoja del mentiroso es un típico ejemplo de esta clase de paradoja que se encuentran ya desde la Antigüedad y Edad Media. Este cuarto tipo de paradoja se pueden clasificar a su vez en varias categorías. Quine, sin ir más lejos, distingue entre “paradojas verídicas” y “paradojas falsídicas”. En las primeras lo que se propone establecer es verdadero y en las segunda, falso. La distinción entre “paradojas falsídicas” y falacias es que las falacias pueden conducir tanto a conclusiones verdaderas como falsas. Otra distinción de las falacias lógico-semánticas es: “paradojas lógicas”, “paradojas semánticas” y “paradojas de la confirmación”.

La paradoja del mentiroso

Parece ser que la primera formulación de la paradoja del mentiroso tal y como la conocemos hoy en día se la debemos a Eubúlides de Mileto, de la escuela megárica, que floreció hacia el 350 antes de nuestra era (a Eubúlides se le atribuyen la formulación de otros argumentos sofísticos y paradojas como el sofisma del cornudo, la paradoja del calvo o la del montón). La formulación de la paradoja del mentiroso que se le atribuye es la siguiente:

” Si afirmo que estoy mintiendo, ¿miento o digo la verdad?”

La paradoja del cretense o de Epiménides:

Se suele considerar esta paradoja como una versión de la paradoja del mentiroso pero en su formulación MÁS SIMPLE, NO LO ES. Vamos a explicarla en su versión correcta y después en su popular errónea.

Epiménides de Cnosos fue un profeta y sabio griego del siglo VI a.J. probablemente asociado a tradiciones chamánicas de Asia Central: los tatuajes que le atribulle Pausanias y el largo sueño de 57 años (50 según Plutarco) en una cueva bendecida por Zeus parecen apoyar esta hipótesis. A él le es atribuido el siguiente dilema (Nota: definiremos mentiroso como aquella persona que miente siempre): Todos los cretenses son unos mentirosos, Epiménides, el cretense, dice “Los cretenses son unos mentirosos”. Lo que dice Epiménides es verdadero o falso.

La paradoja del barbero o de Russell:

Esta paradoja, como se verá, no es como la paradoja del mentiroso pero tiene el mismo resultado final: no se le puede asignar un valor determinado a una afirmación sin incurrir en una contradicción. En la paradoja del mentiroso no podíamos decir que la proposición “Esta oración es falsa” fuera ni verdadera ni falsa ya que en un caso u otro caeríamos en una contradicción; en la paradoja de Russell no podemos decir si el conjunto de todos los conjuntos normales es normal o singular, pero antes paso a explicar que significa conjunto normal y conjunto singular.
Los conjuntos son normalmente conjuntos de cosas. Estos conjuntos son “conjuntos normales” y su principal característica es que no se contienen a sí mismo. Por ejemplo, el conjunto “Letras” no se contiene a sí mismo ya que el conjunto “Letras” no es una letra. También existen conjuntos de conjuntos pero siguen siendo normales si cumplen el requisito de no contenerse a sí mismos. Pero ¿cómo puede un conjunto contenerse a sí mismo? Muy sencillo, pongamos el caso del conjunto de los objetos que no son animales y llamémosle H; como H no es un animal sino un conjunto podemos incluir a H dentro de sí mismo. Al contenerse a sí mismo decimos que H es un conjunto singular. Un conjunto singular, por lo tanto, es un conjunto que se contiene a sí mismo.
Ahora tomemos al conjunto N que es el conjunto de todos los conjuntos normales. Preguntamos ¿es este conjunto normal o singular?

Re-solución posible de la paradoja del mentiroso:

Ya Pablo de Venecia (?1372-1429), vicario provincial y más tarde general de la Orden de los ermitaños de San Agustín, dio una lista de 14 soluciones para la paradoja del mentiroso, a las cuales añadió una decimoquinta solución propia en la que diferenciaba entre las significaciones sin cualificativo (expresiones que significan lo que significan y nada más) y las significaciones precisas y adecuadas (expresiones que significan asimismo que son ellas mismas verdadera).

La solución de Pablo de Venecia tiene que ver con la solución más aceptada hoy en día basada en la teoría de los lenguajes y metalenguajes. Esta teoría distingue entre un lenguaje, el metalenguaje de este lenguaje, el metalenguaje de este metalenguaje y así sucesivamente. La paradoja de la oración “esta frase es mentira” queda eliminada cuando consideramos que “es verdadera” o “es falsa” no pertenecen al mismo lenguaje en el que está escrito “esta frase es mentira” sino a su metalenguaje. Por esta razón la paradoja del mentiroso y las paradojas análogas reciben el nombre de paradojas metalógicas.

El problema de esta solución es que por un lado, tiene la apariencia de construcción ad hoc para librar esta paradoja. Se crea un metauniverso para salvar la coherencia lógica de este universo pero esta solución es arriesgada (pensemos en la crítica aristotélica al mundo de las Formas de Platón) y arbitraria. Este metalenguaje es una construcción teórica que es criticada por muchos lingüistas ya que parece que más que resolver la paradoja la escamotea con esta construcción “meta”.

Por otro lado, aún cuando esta hipótesis fuera correcta podría servir para disolver la paradoja de afirmaciones como “miento” pero no para otras formas de la paradoja como las formulaciones no autoreferenciales de la paradoja del mentiroso o paradojas como la del barbero que tampoco hacen referencia a sí mismas.

Esta paradoja que parece, en principio, tan intrascendente a efectos prácticos ha tenido consecuencias importantes en la axiomatización de las matemáticas en el siglo XX. Analizando los sistemas axiomáticos dependientes del programa de Hilbert, Gödel descubrió que en cualquier formalización consistente de las matemáticas lo suficientemente amplia para contener los números naturales Gödel mostró que se puede construir al menos una afirmación que ni se puede refutar ni demostrar dentro del sistema. De hecho lo que consiguió Gödel es construir dentro de un sistema formal una declaración p que enunciaba “esta declaración no se puede probar”; obviamente, una versión de la paradoja del mentiroso en donde p no puede tener valor de verdad alguno; esto tiene como consecuencia que los proyectos consistentes de axiomatización de las matemáticas que sean tanto o más complejos como para contener los números naturales sean incompletos. El primer teorema de Gödel tiene importantes consecuencias teóricas y prácticas y es, probablemente, uno de los aportes más interesantes a las matemáticas en el siglo XX.

agosto 5, 2009

Videos Alan Moore

Publicado en Alan Moore, Alquimia, Belleza, Kábala, MAGICK, Metalingúistica a 2:47 pm por Autor

7 Videos del gran mago-artista; seguid el hilo.

Alguien dijo ANARQUÍA¿?

RECOMIENDO; IMPRESCINDIBLE; PROMETEA COMIC

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