agosto 18, 2009

SaNCHeZ DRaGó; MaRiHuaNa; CHaKRaS; DRoGaS y CoNCieNCia; TeReNCe McKeNNa;

Posted in Sánchez Dragó at 12:33 pm por Autor

marihuanafuego copia

ALICIA CASTILLA, DE “CULTURA CANNABIS”

“Los que no fuman tienen conductas irracionales”

Escritora y psicoterapeuta, la autora del libro que acaba de editarse plantea aquello que suele escasear: un debate serio sobre la marihuana y otras drogas.

Por Cristian Vitale – Página 12
20 / 10 / 04

Supera los 50 años. En su departamento de Palermo, un almizcle de dulce de castañas se mezcla con incienso. Hay paz. A primera vista, parece una señora más, “normal”, tal vez ama de casa. Pero un breve tour por su mundo interior descubre un ser maravilloso, como salido de un cuento fantástico. Alicia Castilla, escritora y psicoterapeuta jungeana, estuvo 33 años fuera del país: estudió en España, conoció secretos de los cactus alucinógenos en la selva ecuatoriana y vivió muchos años ayudando adictos en Brasil, dando conferencias, traduciendo libros y atendiendo gente en su consultorio. La experiencia le bastó para derribar de un plumazo el desfasado sintagma marihuana-peligro, en un libro que acaba de editar en Argentina llamado Cultura cannabis. “Regresé en 1998 por razones familiares. Esto era el desierto. De casualidad, me invitaron a participar de un curso para recuperación de adictos y quedé perpleja por la desinformación que hay acerca de las drogas. Decían que la marihuana era un alucinógeno… es insólito, ¡en ningún lugar del mundo la marihuana es un alucinógeno! Solamente aquí.”
Castilla tenía el libro inconcluso. Entre el desencanto y el “ridículo” –dice– que hacen Andrés Calamaro o Andy Chango cada vez que le ponen una cámara enfrente, la escritora recibió el impulso para terminarlo. “La imagen que dan ellos inserta en la sociedad algo poco cierto: eso de que el marihuanero es alguien que no piensa. No puedo tolerar eso y por eso saqué el libro. Hasta me instalé en plaza Francia para venderlo.” Los artesanos, cuenta, se lo devoraron.
Castilla se remonta al año 4000 antes de Cristo para explicar el origen y desarrollo de la marihuana en China; luego en India, Asia Central y Europa Medieval, para después distinguir entre el uso sagrado y profano de la planta. “Creo que el mejor nexo para entender esto es Bob Marley. Antes de él, la marihuana era parte de la joda de los rockeros, del reviente en el que caíamos músicos y fans… marihuana, ácido, orgías, destrucción. Con Marley, en cambio, la marihuana empezó a interpretarse como planta sagrada, vegetariana y pacifista. El blanqueó la situación: ‘Los que fumamos marihuana no somos unos perdidos autodestructivos’ decía, cuando antes la idea era que fumabas y caías en Trainspotting.”


–¿Cómo vivió el reviente antes de irse del país?
–En mi época casi no había drogas, lo máximo que se tomaba era vino. La primera vez que tomé LSD fue con un psicoanalista. Noté que la conciencia que daba el LSD marcaba un antes y un después en tu vida. Era muy raro, yo no conocía otras personas que tomaran, pero me quedó claro que era algo que podía cambiar mucho a la gente. De cualquier manera, aunque en mi caso era una opción terapéutica, se trataba de algo muy festivo. Soy de la generación de The Beatles y The Rolling Stones, de la que leía a Timothy Leary y William Burroughs, un submundo cuya información era difícil de conseguir.
Así, tras los pasos de Burroughs, Castilla se internó en la selva ecuatoriana. De esas ceremonias sacó letra para el capítulo en el que aborda los secretos místicos del chamanismo, las plantas sagradas y la expansión de la conciencia. El viaje iniciático fue en 1970: “Me vi en una situación en medio de chamanes, tomando san pedro y ayahuasca, y me di cuenta de que me había pasado lo mismo que a los malditos de la generación beat”, relata. “Me impresionó cómo las ceremonias unían a la gente. Que una vivencia ‘psicodélica’ formase parte de una cultura ancestral era deslumbrante. Los diálogos posteriores a la ceremonia eran muy alimentadores, un clima de psicoanálisis colectivo muy esperanzador, con la gente contando sus viajes. Descubrí un universo que nunca es contado por los medios. Yo pensaba que las vivencias eran las de The Beatles, que se quedaban viendo colores.”
En el plano ético, la psicoterapeuta recurre a las enseñanzas chamánicas. Cree en el poder de la naturaleza y en “efectos colaterales” poco explorados. “Hay un fenómeno interesante con la marihuana, un efecto colateral gravísimo que se produce en las personas que no la fuman: le genera actitudes irracionales. Aquí vuelvo a la cosa chamánica del espíritu de la planta. Tratar de convencer al establishment americano de que la marihuana tiene propiedades medicinales equivale a convencer a los rabinos de que la carne de chancho tiene propiedades nutritivas. Hay una construcción que genera la irracionalidad, que es lo que hay que romper.”


–¿Se interesa por las propiedades terapéuticas de la marihuana, la bandera que toma “la militancia” para que se legalice definitivamente?
–Es lo que plantea aquí la gente de Ganja Brothers, un grupo de rock pro-legalización. Ellos levantan la bandera de que la marihuana es una planta medicinal, cuando en realidad los que la fuman no lo hacen para curarse o calmarse de algo. A mí sólo me interesa informar para que cada uno elija conscientemente lo que va a hacer con su cuerpo. En la escuela lacaniana de París, que dirige un argentino, Hugo Freda, son de la idea de que si encontrás un adolescente de 15 años con un porro tenés que mandarlo preso. No se negocia por menos. Pero a mí me parece pésimo, puede ser que una cárcel en Francia sirva para algo pero acá o en Brasil, a cualquier pibe que tenga que ir preso por un porro lo destruís. Es una vergüenza y a eso hay que apuntar. La policía de Mendoza, una de las más meritorias después de la de Buenos Aires, asistió a un seminario sobre drogadicción para plantear la idea de no meter más chicos presos por fumar un porro. Si lo piensan ellos, con más razón debería plantearlo la gente sensible.
–Algunos plantean que el espíritu de la ley que prohíbe el uso de ciertas sustancias no es el daño en sí, sino el placer que provocan. Hay como una negación del goce inherente a ciertas sociedades que impide destrabar lo prohibido. ¿Lo ve así?
–En el caso de la cannabis sí. Se trata de una planta que convive con el hombre desde hace siete mil años, ¿cómo espantarse porque alguien quiera fumarse un porrito mirando las palomas? La ley es la construcción que cada sociedad elabora para determinar lo que es apto y lo que no. En los países árabes, por ejemplo, está prohibido el alcohol pero no fumar hachís. Lo prohibido seduce porque tiene un tipo de relación con la figura paterna: aquellos que tienen una relación conflictiva entran en choque con esa construcción cultural a través de la sustancia y el padre ve en el goce el rechazo de su hijo. Por eso lo castiga.


–¿Qué tiene para decir de otro tipo de drogas, como la cocaína?
–Me marcó mucho una entrevista que dio un narcotraficante colombiano condenado a 400 años de prisión. El tipo, sentado en un trono en el medio de la selva, negaba ser un traficante y se identificaba como un terrorista, porque decía que la cocaína era la bomba atómica latinoamericana. El discurso tenía que ver con lo que piensan algunos chamanes, que consideran que cada planta tiene una entidad y que la cocaína, una de ellas, representa la venganza del inca por la destrucción de su civilización a manos de los blancos.
En su casa, una amalgama de olores, libros y música genera un clima balsámico. Pink Floyd y Cypress Hill dan marco para ojear de pasada libros medio lunáticos, medio proféticos: acá A trasluz de la ayahuasca, de Joseph Fericgla; La planta de los dioses, de Schultes Hofmann. Y en el medio, un proyecto que prefigura su próximo libro, llamado Cultura enteógena. “Es un término que alude al uso de muchas sustancias que las leyes no consideran como cactus y hongos, que se pueden comprar y vender sin inconvenientes”, explica. “Sustancias que rescatan el ser sagrado que está en uno, mediatizado por la sociedad y los medios.”

http://www.culturacannabis.com/cultura.html

En el caso de la marihuana, Danna y Andrew aseguran que antiguamente esta planta cumplía una función esencial entre las culturas de Asia y del Este Medio ya que era utilizada como una herramienta de poder para efectuar cambios en el primer chakra e integrar y construir puentes entre varios chakras, que es lo que hace la marihuana en sus primeras utilizaciones, aunque el uso reiterado termina ocasionando el efecto contrario, obstruyendo principalmente el primero y quinto chakras y afectando los chakras del timo y el entrecejo.

Cuando fumas marihuana, parece que esté haciendo efecto en tu tercer ojo, pero también está haciendo cosas en tu chakra raíz. En un sentido, estos dos chakras son los dos mundos que comunica la marihuana, el de la raíz como el mundo de la conciencia de vigilia y el tercer ojo como la conciencia del sueño y de otros mundos. Lo que tenemos en común con todo el reino animal es que nuestros chakras raíz están fuertemente conectados con el planeta. Un cambio en la energía del chakra raíz es el primer paso para moverte lejos del arraigamiento a esta realidad y a este mundo. La marihuana actúa como un refaseador de la energíad el chakra raíz. Por ello es que la tiene un atractivo especial para los que no tienen fuertes raíces y los alienados, que anhelan instintivamente hacer un cambio en la situación de su primer chakra. Sin embargo, al abusar de la marihuana, hacen más y más difícil la tarea de establecer nuevas raíces.

No es un accidente que la marihuana se hiciera popular nuevamente durante los sesentas, cuando toda la juventud se sentía lejos de las raíces del pasado, de su familia y de su cultura. Algo en el inconsciente colectivo sabía que la marihuana tenía algo que ver con ese cambio en el flujo de la energía del primer chrakra. La gente que la probaba sentía, aun subliminalmente, energía moviéndose en ese centro. La ironía es que el cambio de energía era de hecho HACIA AFUERA, en lugar de hacia adentro para generar nuevas y mejores raíces; resultando en una mayor alienación como consecuencia. No todos la fumamos, pero un gran porcentaje la probó sólo una o dos veces, y esa exposición fue suficiente para que todas nuestras raíces cambiaran. Sí, es necesario que saquemos nuestras raíces del planeta para salir del mundo, pero ocurrió demasiado temprano, y ha habido mucha infelicidad como resultado. La marihuana tiene la capacidad de despertar y expandir la visión y los sentidos del tercer ojo, pero la visión sin raíces no tiene ninguna utilidad para nadie que aún viva en un cuerpo [...]

La marihuana está muy relacionada con los jóvenes adultos de hoy en dia porque en algún nivel recordamos que a esa edad se suponía que ya debíamos tener nuestras raíces -familia, hogar, ocupación, todo establecido- pero en este mundo más complejo, los jóvenes adultos a menudo están aún en la universidad o en las escuelas de graduados o siendo alguna clase de aprendices. Entonces se sienten atraídos hacia esta herramienta de cambios en el primer chakra como una expresión de su atomización y frustración porque el enraizamiento que necesitan no está teniendo lugar. [...] Es muy importante limpiar el chakra raíz y después energetizarlo para poder abandonar la adicción a la marihuana [...] Puedes nutrir el chakra raíz visualizándote en la acción de extraer luz verde o color ámbar de la tierra para llevarla al chakra raíz a través del cóxis. Siéntate en el piso para hacerlo, o mejor aún, en la tierra. Declara que éste es tu hogar, que aceptas a éste como tu hogar.

Las partes del cuerpo físico más afectadas por fumar marihuana son la garganta y los pulmones, y hay una fácil contaminación secundaria de la energía corporal en el área de la garganta. Con el uso fuerte de la marihuana siempre hay un residuo en el centro de la grarganta, a tal grado que llega a haber algo cercano a una parálisis de energía allí. En el nivel físico, sí, puede haber enfermedades de garganta o irritaciones, pero eso no es nada comparado con el daño en la energía corporal. A menudo tienes miedo de hablar; miedo de canalizar la visión. Algunos adictos a la marihuana tienen experiencias de vidas pasadas en las que fueron decapitados o colgados por hablar, especialmente acerca de sus creencias que fueron consideradas heréticas en su tiempo.

Justo debajo del centro de la garganta está el centro del timo, que es el siguiente en afectarse si el uso continúa. Los profesionales en el campo de la adicción han hablado de la adicción a la marihuana como causante de un “SÍNDROME AMOTIVACIONAL”. Aunque pocos de esos preofesionales reconocen los chakras, sí perciben los efectos en el timo, ya que amotivacional significa en lenguaje llano que el individuo tiene menos y menos voluntad de hacer nada. Asegúrate de reparar y limpiar estos dos centros, la garganta y el timo, para no caer de nuevo, sutilmente en la adicción. O, incluso si no recaes, si el daño continúa irreparado, la energía está bloqueada y nada se completa. (4).

Entre las diversas causas que Donna y Andrew aluden como factores determinantes para caer en el abuso de la marihuana, aseguran también que a nivel inconsciente:

La marihuana es usada por personas que tienen dificultades en cruzar la puerta entre el mundo de los sueños y la vida de vigilia. Las personas que tienen miedo de uno o de otro o del flujo de un mundo en el otro, instintivamente se vuelven hacia la marihuana por su habilidad terapéutica para abrir esta puerta. Si tienes miedo del mundo de los sueños, fumar marihuana te ayuda a redirigirte hacia el mundo de vigilia. Si tienes miedo del mundo de vigilia -si te gusta estar dormido todo el tiempo- la marihuana te ayuda con el balance. A menudo, por ejemplo, la gente que está comenzando a recibir información psíquica o enseñanza en sus sueños pero tiene miedo de traerla hacia su conciencia de vigilia, buscará esta droga.

El peligro de la marihuana viene de su fuerza. Mediante el uso limitado, puedes abrir la puerta entre los dos mundos y aprender a moverte entre ellos libremente. El uso repetido de la marihuana te pone a girar como un trompo en la puerta, de tal forma que no puedes entrar completamente a ninguno de los dos sitios. [...] Cuando la distinción entre ambos mundos se vuelve borrosa, la mente necesita crear una nueva dualidad. Normalmente esto se consegue con una segunda adicción, que puede ser al tabaco, al alcohol, a las drogas duras o al azúcar. Otra forma de crear la dualidad necesaria es entrando a una ilusión masiva como vivir en un mundo de fantasía o vivir en profunda ansiedad o desesperación.

Finalmente, en vez de moverte entre el mundo de los sueños y el mundo de la vigilia, te estancas entre una gris confusión y una fantasía color de rosa. Pierdes tus raíces con el mundo de la vigilia, vas y vienes, ves inumerables cosas, pero NO TE MUEVES. El trabajo conciente con tus sueños y con lo necesario para hacerlos realidad en el mundo de vigilia y utilizarlos, te puede ayudar bastante [...] (4)

http://www.mind-surf.net/drogas/chakras/marihuana.htm

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